febrero 2019 – FEVP http://blogger.fevp.gob.ve Blog de investigaciones Sat, 13 Apr 2019 03:51:12 +0000 es hourly 1 http://blogger.fevp.gob.ve/wp-content/uploads/2019/03/escuela-autor-90x90.jpg febrero 2019 – FEVP http://blogger.fevp.gob.ve 32 32 Desempleo profesional.Luis Britto García http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/desempleo-profesional-luis-britto-garcia/ Mon, 25 Feb 2019 15:48:00 +0000


Desempleo profesional

Luis Britto García
Abogado, historiador, narrador, ensayista, dramaturgo, dibujante.
Catedrático de la Escuela Venezolana de Planificación
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Para 2013, el ministro del Poder Popular para la Educación Superior Pedro Calzadilla declaraba que en ese entonces funcionaban 64 universidades públicas; que la matrícula académica alcanzaba los 2.500.000 estudiantes;  que 500.000 de ellos cursaban estudios
superiores  en la Misión Sucre, y que en ella ya se habían graduado 200.000 nuevos profesionales (ver fuente).
Para el 21 de marzo de 2015 dicha Misión celebraba en el Poliedro la graduación de su profesional número 500.000. Son cifras impresionantes, que colocan a Venezuela al lado de los cinco países con mayor número de estudiantes en educación superior.
2
Algunos indicadores nos dan idea del  impacto de tales logros en la fuerza laboral. El Instituto Nacional de Estadística, según las últimas cifras disponibles para 2015, calcula nuestra fuerza de trabajo en 14.167.281 personas; casi la mitad de la población. De esa magnitud se desempeñan como gerentes, administradores, directores y otros, 855.082 personas. Trabajan como empleados de oficina y afines 989.614: como profesionales, técnicos y personas en ocupaciones afines, 2.267.003; como vendedores y ocupados en actividades afines, 2.454.118 ciudadanos. Tenemos así que unos 6.274.817 venezolanos, casi la mitad de la fuerza de trabajo, se desempeñan como trabajadores intelectuales, en el sentido de que en sus labores prepondera la actividad mental sobre la física. Es notable que los 2.267.003 específicamente registrados como profesionales, técnicos y personas afines se aproximen a la décima parte de la población del país, y a la
séptima parte de la fuerza laboral.
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Emplear en sus tareas específicas una gran masa de profesionales requiere  una economía en pleno desarrollo, fenómeno que en pocas ocasiones se logra en América Latina.  La tasa de desocupación para la población venezolana económicamente  activa  es para el mismo año 2015 de 5,0%; la de profesionales, técnicos y personas en ocupaciones afines, de 5,0%; la de gerentes, administradores, directivos y otros, de 4,6%; la de empleados, oficinistas y afines, de 7,7%;  la de
vendedores y profesiones similares, de 6,0%. La desocupación de los trabajadores intelectuales no supera en forma notable la del resto de la población.
4
Lo que queda por determinar es si trabajan en las disciplinas para las cuales fueron formados, y si lo hacen con el nivel de remuneración al cual aspiraron mientras se preparaban. Si no lo logran, se presenta un contraste entre expectativas y logros,  conocido como disonancia de status, y el profesional desplazado busca por todos los medios integrarse en el orden que lo rechaza,  construir uno nuevo que lo
acepte  o emigrar. Por todos los medios hay que evitar que una formación excelente en lugar de mejorar el país propicie el conflicto.
5
Hemos demostrado en trabajos anteriores que Venezuela sigue siendo un país de inmigración, y que la migración no reviste las magnitudes que algunos comentaristas fantasean. Eduardo Rothe nos resume algunas cifras oficiales sobre los países con mayor entrada de compatriotas.
En Estados Unidos,  en 2016 la Oficina del Censo registraba 366.443 venezolanos. España, según Wikipedia, aloja 300.000. En Chile, su gobierno  declara 164.866 venezolanos; Perú alojaría 100 mil, según cifras de la Superintendencia Nacional de Migraciones; la Oficina de Migración de Colombia estima 40.000 venezolanos viviendo legalmente y calcula 60.000 irregulares;  Ecuador, según el Alto Comisionado de la
ONU para refugiados, acoge 62.000 (¿Cuántos venezolanos viven en el exterior? – Por: Eduardo Rothe (Leer artículo ¿Cuántos venezolanos viven en el exterior? de Eduardo Rothe). El tan publicitado éxodo no pasaría de 1.092.309 emigrados en los últimos años, cifra que Rothe eleva generosamente a millón y medio tomando en cuenta el tiempo transcurrido. No es una magnitud exagerada para nuestro país, que supera los treinta millones de habitantes; y que en los últimos años ha acogido magnitudes cercanas a los seis millones de colombianos.
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Pero una gran parte de los venezolanos que emigran son  jóvenes en plena capacidad productiva y con formación profesional de alto nivel formados gratuitamente a un alto costo para la sociedad venezolana. El desempleo profesional supone una enorme dilapidación de los recursos aplicados a la formación de quienes lo padecen. Para remediarlo, cabe articular un sistema educativo que forme los profesionales que el país
necesita.  La oferta educativa de las instituciones públicas debería dirigirse hacia estas especialidades, en las que el graduado encontrará trabajo y la sociedad aplicación para sus destrezas. Aparte de ello, se debe centrar la formación profesional, más que en la memorización de conocimientos, en las estrategias para investigarlos y crearlos. Además, el programa de ciencias sociales y disciplinas humanísticas debería incluir  un pensum básico que dotara a los graduados de la versatilidad necesaria para desempeñar diversos
cometidos con un mínimo de formación especializada. En fin,  se deben crear mecanismos de articulación de la oferta y la demanda de servicios profesionales. Venezuela no debe permitir el contrabando de extracción de mercancías ni de cerebros.
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¿Oración por la Guerra o Credo por la Paz? José Gregorio Linares http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/oracion-por-la-guerra-o-credo-por-la-paz-jose-gregorio-linares/ Sat, 23 Feb 2019 21:38:00 +0000 José Gregorio Linares
Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela
Profesor de la Escuela Venezolana de Planificación
Responsable Académico de la Universidad Experimental de la Gran Caracas

 

Para que una potencia invada una nación, antes debe haber inyectado odio y desprecio entre sus ciudadanos contra el gobierno y el pueblo a intervenir; de modo que la ocupación sea vista como una liberación, los crímenes como proezas, y la crueldad como altruismo. De allí que cualquier invasión, boicot o injerencismo en el extranjero va precedido: 1) de una infernal campaña de descrédito y satanización contra el presunto enemigo, especialmente hacia sus líderes; 2) de una estrategia de deshumanización de la población, de modo que se haga insensible ante el dolor ajeno; 3) de una cruzada de reafirmación de la superioridad de los invasores y de la minusvalía del pueblo agredido;  y 4) de la certeza del triunfo fácil y rápido.

 

Sin ello sería muy difícil ganarse a la opinión pública de la nación invasora para que consienta en hacer la guerra en un país extranjero,  que acepte que los más jóvenes de entre los suyos, que son los que arriesgan su vida, salgan: 1) a matar y a mutilar a una gente que en la mayoría de los casos ni siquiera conoce; 2) a destruir sin razón alguna bienes y propiedades ajenas, incluyendo escuelas, sembradíos, fabricas, iglesias y hospitales; y 3) a intervenir en un territorio que días antes no sabían dónde quedaba y que generalmente está muy lejos de su país.

 

Por más dócil y obediente que sea la población de una potencia, debe ser persuadida por la élite gobernante de la justeza de la guerra que va librar. En ello juegan un papel muy importante los intelectuales pro imperialista: se alinean en una orquesta de muerte, bajo la batuta del Estado invasor que como un macabro flautista los arrastra hacia el exterminio del otro.

 

Por esa razón, los gobiernos imperiales son tan duros con los intelectuales y artistas de su país que se oponen al imperialismo y sus crímenes.  Son acusados de traidores y espías al servicio del extranjero. Viven siempre bajo la amenaza de la cárcel o la muerte. Son tratados con animadversión por parte de la población guerrerista. Sus voces son acalladas, ignoradas, tergiversadas y vilipendiadas. Sus bienes incautados, sus bibliotecas saqueadas, sus libros censurados. Muchas veces deben vivir aislados dentro de su propia nación. Sujetos siempre a la requisa y la vigilancia.

 

Por eso celebramos que en los países invasores, los hombres y mujeres con más sentido de humanidad y compasión, den un paso adelante en favor de los oprimidos. Es indispensable que eleven su voz, denuncien las guerras de ocupación y se solidaricen con los pueblos amenazados o los países subyugados. Porque si valor tiene que la gente de un pueblo invadido o amenazado- que sufre los vejámenes y los abusos- alce la voz para defender su Patria; tiene un valor inestimable que los ciudadanos de una potencia invasora, tomen la palabra para amparar al pueblo agredido y acusar a su propio gobierno.

 

Eso fue lo que en el pasado hicieron una serie de intelectuales y artistas estadounidenses cuando sus gobiernos intervinieron o amenazaron con intervenir en otras naciones. No se quedaron callados ni se hicieron cómplices de la fechoría. A contracorriente de lo que demandaba su propio Estado, y de lo que significaba desentonar con la opinión pública alienada de su país: 1) hablaron y escribieron contra la política exterior de su nación, 2) condenaron abiertamente los crímenes cometidos, y 3) reclamaron justicia a favor de los débiles.

 

Así lo hicieron muchos durante la guerra de Vietnam, inspirados ente otros, en  el ejemplo de Mark Twain (1835-1910), quien a raíz de la invasión estadounidense a las Filipinas a comienzo del siglo XX, donde los marines llevaron a cabo uno de los más sangrientos genocidios de la historia, escribió una sátira titulada Oración de guerra. A los ciudadanos estadounidenses que secundaban la invasión y rezaban para que sus hijos salieran ilesos de la guerra de ocupación y volvieran victoriosos a casa, les hizo ver que en cualquier invasión hay dos lados que sufren, y que detrás del triunfo de los suyos está la desgracia de los otros. Les explicó que si triunfaban, sería causando un gran dolor a los filipinos, que no les habían hecho ningún daño ni significaban amenaza alguna contra su país. Les pidió que se sinceraran y los instó a predicar la paz o a llevar la plegaria bélica hasta sus verdaderas consecuencias. Les escribió su Oración de guerra, que dice así: “Oh Señor, Padre nuestro, nuestros jóvenes patriotas, ídolos de nuestros corazones, se dirigen al frente de batalla – ¡no te apartes de su lado! Desde la dulce paz de nuestros hogares nosotros les acompañamos -en espíritu- a aplastar al enemigo. ¡Oh Dios, nuestro Señor, ayúdanos a destrozar sus soldados y convertirlos en despojos sangrientos, ayúdanos a cubrir sus campos sonrientes con las pálidas formas de sus patriotas muertos, ayúdanos a ahogar el tronar de los cañones con los gemidos de sus heridos retorciéndose de dolor, ayúdanos a destruir con un huracán de fuego sus humildes moradas, ayúdanos a estrangular los corazones de sus inocentes viudas con dolor inconsolable, ayúdanos a dejarlas sin techo con sus pequeños para que anden solas y perdidas por el desolado país vestidos de harapos, hambrientos y sedientos, sufriendo las llamas del sol en verano y los helados vientos en invierno, con el espíritu roto, hundidos de sufrimiento, implorándote les des la muerte y siéndoles negado este descanso -te pedimos lo hagas por nosotros que te adoramos- Señor, frustra sus esperanzas, arruina sus vidas, alarga su amargo peregrinar, haz pesados sus pasos, riega su camino con sus lágrimas, mancha la blanca nieve con la sangre de sus pies heridos! Te lo pedimos en espíritu de amor, a ti que eres la fuente del amor y fiel refugio y amigo de todos los que están cansados y buscan tu ayuda con corazones humildes y contritos. Amén”.

 

Sí, que recen los que creen que pueden impunemente invadir el país o fomentar la guerra civil y salir ilesos. Que recen los que apoyan la invasión extranjera porque salvo los marines, aquí todos tenemos familiares y amigos que piensan distinto a nosotros, a quienes amamos y les deseamos lo mejor; que oren porque ellos podrían ser confundidos con alguno de nosotros los patriotas y ser también víctimas del odio invasor. Que recen para que en Venezuela, donde hay libertad de religión y culto, todo se resuelva en armonía entre venezolanos. Que oren para que en vez de la Oración de Guerra que alienta Estados Unidos,  se difunda el Credo de la Paz que ha prendido en el corazón de la mayoría de los venezolanos y venezolanas. Amén
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Ayuda ¿humanitaria? Alí Ramón Rojas Olaya http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/ayuda-humanitaria-ali-ramon-rojas-olaya/ Sat, 23 Feb 2019 15:26:00 +0000 Alí Ramón Rojas Olaya
Profesor investigador de la Escuela Venezolana de Planificación y de la Escuela de Defensa Integral Comandante Eliézer Otaiza (Ediceo)
Rector de la Universidad Nacional Experimental de la Gran Caracas
Presidente del Centro Rodrigueano de Investigación Social para la Latinoamericanidad (Crisol).
La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, también conocida por sus siglas en inglés, USAID, explica en su portal que “cuando un conflicto o desastre natural destruye comunidades, o cuando el hambre y la enfermedad amenazan con expandirse, la preocupación de las personas atrapadas en medio de estas crisis es sobrevivir. Ayudarles constituye el pilar de lo que la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero, de USAID (USAID/OFDA) hace todos los días, alrededor del mundo”. También destaca este portal que esta institución estadounidense es la “encargada de distribuir la mayor parte de la ayuda exterior de carácter no militar”.
Faltaba un poco menos de 7 minutos para las 5 de la tarde del martes 12 de enero de 2010 cuando la escala de Richter marcó un espantoso 7,3 grados con epicentro a 15 km de Pòtoprens, como llama el pueblo en criollo a la capital de Haití. A los pocos días, Estados Unidos envió a este país una ayuda humanitaria de 100 millones de dólares para solventar los gastos de movilización militar anunciados: 10 mil soldados (los cascos azules), el portaaviones Carl Wilson, cargado de 19 helicópteros, el destructor Higgins, los buques de asalto anfibio Bataan, Fort McHenry y Carter Hall, el crucero Normandy y la fragata Underwood ambos equipados con misiles dirigidos. El pueblo haitiano que esperaba ansioso la ayuda humanitaria padeció en su piel los resultados de ese beneficio: inoculación de cólera, violaciones masivas a mujeres y niñas y todo tipo de atropello. Me contó un amigo que oyó a uno de los superhéroes de los escuadrones militares gringos decirle a otro: ¡Viva la France! ¿Por qué dijo esto? Porque las potencias no perdonan que la gloriosa Patria negra del Caribe haya derrotado al ejército francés el 1° de enero de 1804 convirtiéndose en la primera en abolir la esclavitud y la primera república en hacer una revolución agraria.
Si hacemos un ejercicio ontológico para encontrar el origen de la ayuda humanitaria gringa, lo hallaremos en el 9 de noviembre de 1620 cuando un grupo de peregrinos a bordo del barco Mayflower cruzó el Atlántico desde el puerto inglés Plymouth, hasta el Cabo Cod en Massachusetts. ¿Quiénes formaban este grupo? Puritanos que eran perseguidos en Inglaterra porque criticaban a la Iglesia de su país por no asimilar debidamente la reforma protestante. Pertenecían a las clases acomodadas y entre ellos había mercaderes, comerciantes, hacendados, científicos. ¿Qué querían? Fundar una colonia que siguiera los preceptos de la teología luterana, es decir, que rompiera con el sistema monárquico de la Iglesia Católica. ¿Qué es el puritanismo? Es un sistema que es al mismo tiempo doctrina religiosa y teoría económica cuyos valores son la creencia de ser el pueblo elegido y en comunicación directa con Dios para realizar su voluntad en la tierra, no sólo mediante la fe como lo promulgara Lutero, sino por obras traducidas en riqueza material que reflejen el beneplácito de Dios hacia su pueblo ya que la marca del elegido sólo es posible alcanzarla mediante la aventura económica individual porque ésta es sinónimo de salvación, en este sentido la frase bíblica “por sus frutos los conoceréis”, sustenta este sistema. ¿Cómo es la propiedad para los puritanos? La propiedad está vinculada a la libertad y descansa en las dos posesiones que generan riqueza: la tierra y la esclavitud.
¿Y qué tiene que ver esto con la ayuda humanitaria? Ni la caridad ni la solidaridad son precisamente virtudes para los puritanos ya que para ellos nadie puede ayudar a otro porque esto es tarea de Dios, de allí la frase “ayúdate que Dios te ayudará”. El puritanismo exalta el individualismo y la autosuficiencia y, aunque sus fieles profesan que todos los hombres son iguales, tienen plena conciencia de que la desigualdad proviene de la debilidad de la mayoría de ellos. Esta debilidad radica en la flojera. ¿Quiénes son los débiles? Los blancos pobres europeos, la gente originaria americana y las negras y negros africanos. El puritano tiene en el miedo su arma letal ya que obedece a normas con las que castigan a los pecadores y regulan la conducta cotidiana. Para los puritanos en los negocios hay una concepción moral porque desarrollan en los hombres cualidades admirables como la probidad, la diligencia, la frugalidad, la autoconfianza, la sinceridad y la honestidad y una cualidad que yace en sus entrañas: un desprecio sine qua non a los desiguales, es decir, a los débiles que, por ser ineficientes, deben dejarse gobernar.
Es así como Estados Unidos recoge de esta corriente protestante los elementos ontológicos de su doctrina de poder absoluto que justifica su predestinado imperialismo (Destino Manifiesto). No hay en el coloso del norte un ápice de solidaridad, caridad, compasión, amor al prójimo que se pueda traducir en ayuda humanitaria. Los gringos se creen los amos del mundo y por ello deben extraer de él sus riquezas y hacer de la ganancia y el éxito prueba de su salvación.
Es así como, bajo el nombre de ayuda humanitaria, Estados Unidos ha desplegado los más fieros arsenales terroristas en Florida (1817), México (1846-1848, 1911, 1914, 1917), Argentina (1852, 1976), Nicaragua (1853,1854, 1855, 1894, 1910, 1912, 1926, 1927, 1931, 1933, 1934, 1956, 1981, 1990), El Salvador (1855, 1931, 1980), Honduras (1855, 1924, 1931, 2009), Uruguay (1855), Paraguay (1859), Panamá (1865, 1904, 1908, 1918, 1925, 1941, 1964, 1981, 1989), Cuba (1898, 1901, 1906, 1952, 1960-2019), Puerto Rico (1898), Guam (1898), Filipinas (1898), Hawai (1898), Colombia (1903, 1948-2019), República Dominicana (1904, 1907, 1916, 1930, 1965), Venezuela (1908, 1948, 2002-2019), Haití (1915, 1994), Guatemala (1920, 1954, 1960, 1966, 1967), Guyana Holandesa (1941), Hiroshima y Nagasaki (1945), Vietnam (1955-1975), Ecuador (1961), Brasil (1964), Bolivia (1967), Chile (1970-1973), Granada (1983), Yugoslavia (1999), Afganistán (2001-2014), Irak (2003-2011), Bolivia (2008), Libia (2011) y Siria (2011-2019).
Entre el 23 y el 31 de agosto de 2005 el huracán Katrina devastó a parte importante del sur norteamericano. La ciudad de Nueva Orleans quedó destruida y sus habitantes clamaban ayuda humanitaria. El presidente George W. Bush envió aviones inmediatamente, pero no a esa ciudad de Luisana, sino a Irak y no precisamente con comida o medicina sino con bombas. Venezuela, en pleno ejercicio de la solidaridad que le caracteriza por legado bolivariano envió combustible a los Estados Unidos.
En aquel enero triste, el hermano pueblo de Haití recibió ayuda humanitaria de la Patria Grande. De Venezuela, comida, pañales, ropa y medicina. De Cuba, electricidad. De República Dominicana, transporte. De México, Argentina, Uruguay y Nicaragua, equipos especializados en catástrofes naturales. Haití con 25 y Bolivia con 14, son los países que más golpes de Estado han recibido. El primero ayudó a Bolívar, el segundo fue creado por Bolívar.
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Fuertes para la guerra, poderosos para la paz. David Paravisini http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/fuertes-para-la-guerra-poderosos-para-la-paz-david-paravisini/ Sat, 23 Feb 2019 14:42:00 +0000

 Fuertes para la guerra, poderosos para la paz
David Paravisini
Ingeniero, constituyente
Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela

Recientemente consulté a amigos y compatriotas de diferentes sectores que componen nuestra sociedad, casi todos ellas y ellos activistas del proceso revolucionario, acerca de mi juicio sobre algunos análisis de la situación de la guerra con los Estados Unidos (EU) por parte de escribidores del proceso, en los que observé sesgos de pesimismo y de desesperanza. Mis amigos me hicieron conocer de sus discordancias sobre algunos sentimientos que se perciben en ellos. De igual manera, todos coincidieron en la importancia del tratamiento del tema por la sensibilidad en lo político y por la amenaza de la guerra misma y el temor que ella provoca en los seres humanos.

Un aspecto fundamental es no perder espacios en la diatriba entre nosotros mismos. No obstante, si es oportuno dar respuesta a aquellas personas que pretenden atemorizar a la población a partir de información cierta, tanto de la amenaza en la frontera como la de la situación general de la guerra, para generar depresión y desesperanza en el pueblo que hoy necesita más que nunca, certezas y conocimientos concretos acerca del desenvolvimiento de la confrontación. Estas líneas buscan encontrar un punto de reflexión y conocimiento entre los revolucionarios chavistas, víctimas no ya de la propaganda y la guerra psicológica del enemigo, sino de las aves agoreras que, desde nuestras filas, se confunden con los enemigos, con sus profecías del desastre.

Es la confrontación de la versión del invasor avaro y codicioso, cuya plataforma es la mentira, el odio y la guerra, frente a una verdad verdadera, nuestra verdad, de un pensamiento y corazón chavista, de impulsar y desarrollar una revolución bolivariana con logros sociales sin parangón en nuestra historia republicana, con la creación de una estructura de auténtica naturaleza venezolana y bolivariana como la unidad cívico militar. Es el esfuerzo por conocer y comprender la razón de nuestras extraordinarias victorias, nunca antes vistas, en el terreno de la diplomacia, entendida ésta, como la ciencia que estudia las relaciones y los intereses de unas naciones con las otras. Encontrar allí, en el equilibrio, la suficiente fuerza para contener la brutalidad que ha impuesto al mundo un imperio en declinación irremisible, que lo hace sumamente peligroso, que por sus actuaciones torpes y sanguinarias, está condenado a ser derrotado por la falsedad e indignidad de sus propósitos. De esa arrogancia de imperio decadente y condenado emana una diplomacia para la muerte. Para ejercer la diplomacia para la paz hay que demostrar estar preparados para defender la soberanía nacional y de allí la alianza cívico militar, y para defender el derecho fundamental de la autodeterminación como pueblo y la no injerencia en los asuntos internos de nuestro país, la alianza con el concierto de los países del mundo por la comunidad de intereses.

El profesor Julio Escalona, constituyente y con amplia experiencia en la Organización de las Naciones Unidas, en una de nuestras conversaciones decía: “Lo que pasa es que el poder mundial del que forma parte Trump y el equipo de gangsteres que lo acompaña se guía más por ese especie de manual que escribió Alan Dulles allá por lo años 50 y que guió parte de la política de los años 50, 60, 70, 80… Fue aplicada intensamente a la URSS. Estos gangsteres consideran la diplomacia como el arte de la extorsión, del chantaje, del asesinato de familiares, etc. Es otra forma de la diplomacia fundada en los crímenes, reales o fundamentalmente amenazas. Los sionistas (como Netanyahu) apelan constantemente a ella y el grupo de Trump, y él mismo, aplican esa diplomacia.” “En síntesis, es una diplomacia fundada en actos de guerra. En el caso de EEUU a esto se agrega que el complejo militar-financiero-mafias de la droga, es el poder que está detrás de la negociación. En consecuencia, en la balanza está la venta de armas, colocar al FMI en el centro de las negociaciones financieras y a las drogas en el meollo de los mercados y flujos financieros clandestinos, que actúan a través de los paraísos fiscales.”

Son pues, dos las diplomacias. Venezuela con el Presidente Chávez y ahora con el Presidente Nicolás Maduro, han dictado pauta en esta dirección de la diplomacia para la paz y para configurar un sistema mundial más equilibrado. Es por eso, que cuando hablamos de diplomacia para la paz, estamos refiriéndonos a cosas distintas, a la diplomacia de la mentira, del odio y de la guerra. Como ejemplo de la diplomacia para la guerra, tenemos el evento anunciado para el 22 de febrero en Cúcuta con unos artistas que se prestan para la patraña de la ayuda humanitaria versión Elliot Abrams. Ésta es una estratagema tipo caballo de troya, pero develada de antemano y que encierra el peligro de lo malévolo de los proponentes. Es un acto de guerra por lo demás burdo y vaticinamos inútil o más bien ineficaz para lo que fue mal concebido. De hecho, ante el rechazo de la ONU, la Cruz Roja e innumerables declaraciones de reprobación por parte de países del mundo (producto del ejercicio de la diplomacia para la paz), la “ayuda des humanitaria” impulsada por Washington, por no cumplir con los tres principios básicos que le son inherentes como son la imparcialidad, la neutralidad y la no injerencia, fue abortada. Por otra parte, se suma al fracaso de esta propuesta, la resistencia a lo interno de las fuerzas armadas colombianas, a que un ejército imperial se imponga en el suelo Colombiano para agredir a Venezuela violando su constitución (estratagema de guerra de cuarta generación). EU pretendió reducir el ámbito del conflicto a un asunto bilateral (estrategia militar de guerra, declaración de Venezuela como un peligro inusual y extraordinario a los intereses de EU) resultando un fiasco, pues, por habilidad del gobierno venezolano, prácticamente el mundo entero participa activamente en el conflicto (la Diplomacia para la Paz, que defiende la auto determinación y la no injerencia). El planteamiento de Chávez sobre los recursos petroleros venezolanos, redefiniéndolos como parte integral de la seguridad estratégica energéticas del mundo y el impulso a la multipolaridad y de un nuevo régimen de seguridad integral hemisférica (la diplomacia para la paz, para la multipolaridad), confronta a la acción de desconocimiento, por parte del gobierno de EU, de la propiedad de las riquezas naturales por los estados nación y la promulgación de leyes destinadas a la eliminación de las regalías a los gobiernos nacionales (solo posibles con invasiones y ejércitos de ocupación, por actos de guerra, ergo diplomacia para la guerra). Como ejemplo de diplomacia para la paz, Venezuela fomenta la integración latinoamericana y caribeña. Merece mención de honor, la política dirigida a disminuir las asimetrías en el acceso a los recursos energéticos en los países de Latinoamérica y del Caribe: Acuerdo Energético de Caracas y Petrocaribe. En ellos se plantea un esquema de intercambio favorable, equitativo y justo entre los países de la región caribeña y centroamericana.

Al aspecto netamente militar, los infaustos escribidores son diligentes en la búsqueda, en el “corta y pega” de la parafernalia militar de los invasores (de la que normalmente no saben nada), pero además es una presunción fatua pues todo o casi todo se conoce. La diferencia en una guerra la hace la motivación en cada una de las partes para la confrontación bélica: los de aquí nos la jugamos todo como pueblo, como nación, nos va la vida, para los de allá es un negocio que aún está por verse, cómo es que se va a dar y cuánto le toca a los que participan. Es allí que encontramos deplorable la tendencia de las aves agoreras, a exaltar nuestras falencias minimizándonos como actores, al no reconocer nuestras fortalezas en esta confrontación. Es de una profunda injusticia con el pueblo venezolano y con la fuerza armada bolivariana de Venezuela, que han mostrado su compromiso patrio de manera inquebrantable, lo cual es un hecho, ahora sí, un hecho político.

La lectura de los eventos de atropello y de la violación de todas las leyes internacionales por los EU, puede llevarnos a considerar que los hechos están prefijados por las circunstancias y, consecuentemente el resultado está preestablecido. De ahí que no hay otra opción que la acontecida en Afganistán, Libia, Irak, Sudán, etc. Pero observemos con cuidado y veremos que hay en otros países, otro conjunto de circunstancias heterogéneas, económicas, políticas, culturales e históricas, que configuran otro complejo de causas de las que resultan las experiencias en Vietnam, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Siria, Irán y Venezuela. De todas formas, la reducción a un sistema newtoniano cartesiano, aunque resuelve y explica fenómenos históricos a grandes rasgos, no resulta suficiente para dar cuenta de las proezas que realizan los pueblos, cuando se trata de la independencia y la libertad amenazada.

Todos hemos leído los reportes de la cancillería cubana y rusa, además de los materiales de propaganda psicológica y movimientos diplomáticos que hace la Casa Blanca en función de quebrar nuestra resistencia. Es inocultable su determinación en avasallar nuestra soberanía pero ¿cuál es el mensaje que debemos difundir entre nosotros ante tal acaecimiento? ¿A qué sentimiento invocar?

Consultado un dirigente popular del municipio Sucre del estado Miranda, me escribe: “Apreciado amigo y hermano en Chávez, coincido contigo que además de las advertencias, se debe incentivar por todos los medios el sentimiento patriótico del pueblo invencible bolivariano. No se debe escatimar (esfuerzos) en mostrar nuestra capacidad de resistencia y como testimonio de ella, estamos victoriosos luego de 20 años de batalla. No somos el único país en el mundo sometido tan fuertemente a este férreo ataque psicológico, bloqueo económico, robo de patrimonio, etc. Hemos resistido y seguiremos resistiendo, esta guerra de todo tipo podrá durar 100 años y llevamos 20 ganándola. Bravo por el compañero Pedro Carreño mostrando nuestro poderío militar, eso fortalece al nacional y advierte al extranjero que primero perderán dos portaviones y varios navíos antes de que lleguen a una playa venezolana y nuestros misiles fácilmente alcanzan objetivos en Cartagena, Curazao o Bogotá”.

Del presidente Chávez hemos aprendido y lo sabemos mejor que nadie: del carácter global, mundial, de la batalla que está dando el pueblo venezolano, de la batalla por la construcción del Socialismo del Siglo XXI; que el escenario de la confrontación de las diplomacias que se está dando, además de Venezuela, circunscribe países que incluyen más de la mitad de la población mundial que ocupan más de la mitad del territorio global, que esta confrontación tiene un peso decisivo y lo que está en juego es la paz del mundo.

No es una consigna hueca la de que Venezuela no está sola. Los EU ha colocado en el tablero la seguridad mundial y este evento en contra de Venezuela, de operación de saqueo de nuestro patrimonio y riquezas naturales, forma parte del todo, no es un asunto de un grupo de delincuentes de la Casa Blanca y de un senador republicano pervertido. ¿Por qué dejar fuera del análisis el arma más poderosa con la que está jugando nuestro país? ¿Es que acaso está descartada toda posibilidad de éxito de la diplomacia para la paz?

¡Seamos fuertes para la guerra que nos ha planteado el imperialismo y poderosos para la construcción de la paz del mundo!
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Simón Rodríguez y la planificación (segunda parte). Alí Ramón Rojas Olaya http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/simon-rodriguez-y-la-planificacion-segunda-parte-ali-ramon-rojas-olaya/ Mon, 18 Feb 2019 14:07:00 +0000
 Simón Rodríguez y la planificación (segunda parte)

Alí Ramón Rojas Olaya

Docente investigador FEVP
Rector de la Universidad Experimental de la Gran Caracas

Inventamos o erramos

La obra política de Simón Rodríguez es producto de una planificación, es decir, no es producto del azar. Él no andaba por allí con una moneda preguntándose ¿inventamos o erramos? Sobre el azar es categórico “la posibilidad es el país de las vanas observancias, con ella fraguan los hombres limitados sus enredos, y los imaginativos sus ficciones”. Inventamos o erramos es la conclusión de un análisis comparado que hace Rodríguez entre las relaciones que tiene Estados Unidos e Inglaterra con las de la América española y España. Parte de un cuestionamiento: Consideramos a Estados Unidos “como el país clásico de la libertad” y creemos que hasta “podemos adoptar sus instituciones, sólo porque son liberales”. En efecto los son, dice, pero “¿el suelo, su extensión, sus divisiones, su situación, los hombres, sus ideas, sus costumbres, las razas, las clases, las creencias, las necesidades, la industria, la riqueza, donde están?”. Rodríguez, no sólo sabe donde están, sino que sabe cómo Estados Unidos crece gangrenariamente exterminando pueblos, razas, siembras, búfalos y culturas autóctonas. Rodríguez, que conoció la sociedad esclavista porque vivió allí entre 1798 y 1800 y que conoció la Inglaterra de la Revolución Industrial, dice con desdén: “digamos lo que de la Inglaterra—aquello es para visto y…nada más. El que visita los Estados Unidos, cree hallarse en Inglaterra, en tiempo de una feria, a que han concurrido todas las Naciones Europeas. Cada una conserva su carácter; pero el dominante es el inglés”. Sobre la relación entre la América española y el Reino de España, Rodríguez explica: “los hijos de los españoles, se parecen muy poco a sus padres: la lengua, los tribunales y los templos engañan al viajero; no es España; aunque se hable español— aunque las leyes y la creencia religiosa, sean las mismas que trajo la conquista. La única analogía que hay, entre las dos Américas, es la noble idea, que ambas tienen, de la utilidad de la esclavitud. Los angloamericanos han dejado, en su nuevo edificio, un trozo del viejo— sin duda para contrastar— sin duda para presentar la rareza de un hombre mostrando con una mano, a los reyes el gorro de la libertad, y con la otra, levantando un garrote sobre un negro que tienen arrodillado a sus pies”. La interpretación que hace Rodríguez de Inglaterra no tiene desperdicio: “los Ingleses gustan mucho de antigüedades— a veces imitan ruinas, por adorno —sus jardines tienen siempre algo de rústico— bosquetes, cascadas, rocas cubiertas de musgos, grutas. Un tronco viejo, cariado, torcido, cavernoso, con uno que otro vástago, arrastrándose en un pantano artificial… es pieza del jardín del soberano o de un lord, por lo menos. Es tal la miseria del hombre que hasta la perfección de su industria le fastidia. Aburridos de la esplendidez de su mesas, muchos ricos del continente, van al campo a comer, en la choza de un campesino, una mala cazuela, por variar —y [de camino] por humillar a aquella pobre gente con su fausto —con sus fingidas atenciones, con sus burlas— con las impertinencias de sus señoritos— y con la insolencia de sus lacayos”. La única similitud que ve Rodríguez en ambas relaciones: Estados Unidos / Inglaterra y América española / España es en “la idea madre de ser necesarios los esclavos para cultivar la tierra, y en las ideas hijas sobre cuáles deben ser los medios de animar al trabajo”. Sobre la diferencia entre ambas relaciones, Rodríguez, en un ejercicio cultural de excelsa filigrana, la expone así: “los angloamericanos tienen a sus esclavos a distancia— los suramericanos se rozan con ellos, y con ellas…se casan”. Previo al final Róbinson se hace (o nos hace) una pregunta para cuestionar la forma en que culturalmente se aborda el momento histórico: ¿Dónde iremos a buscar modelos? Su respuesta es contundente: “La América Española es original. Originales han de ser sus instituciones y su gobierno. Y originales los medios de fundar uno y otro. O inventamos o erramos”.
Carlos Matus
El rodrigueano chileno Carlos Matus decía en los años ochenta del siglo XX que “en América Latina, necesitamos con extrema urgencia elevar la capacidad personal e institucional de quienes acceden al gobierno, pues, lamentablemente, estos no están preparados para gobernar”. Para este teórico “los problemas del futuro requerirán equipos de gobierno excepcionales para enfrentarlo, o la democracia será imposible”. De hecho explica que incluso hasta “podemos perderla por desilusión sobre sus bondades o desesperación por transformarla”. La propuesta del economista chileno es clara: es vital “seleccionar, formar y actualizar acertada y aceleradamente a los miembros del equipo de gobierno, so pena de ser víctima ciega de ministros o asesores tecnocráticos, la mayoría de las veces deformados por ciencias parciales, en muchos casos superadas, que estos aplican, desconectados de los intereses y necesidades políticas”.
Esta sentencia de quien fuera Ministro de Economía, Fomento y Reconstrucción de Chile durante el gobierno de Salvador Allende nos obliga a pensar en el rol histórico que juega la Escuela Venezolana de Planificación (EVP) creada por el presidente Hugo Chávez el 4 de septiembre de 2006 y que tiene en el Instituto Venezolano de Planificación (Iveplan) fundado el 26 de marzo de 1983 su antecedente inmediato, y en la Escuela Latinoamericana de Gobierno, proyecto educativo esbozado por Matus, una postergada tarea.
Cimarronera sentipensante
En la EVP deben estar las cimarronas y cimarrones sentipensantes o como los llamaba Gramsci los intelectuales orgánicos cuya función es formar la vanguardia, así como el imperio tiene en sus tanques pensantes los diseños de políticas injerencistas. La EVP es, como lo expresa el portal web, una escuela cuya “misión académica fundamental es la docencia y, su objeto de acción es planificar como praxis socio-política, para el cambio estructural de la Venezuela capitalista rentista petrolera, todavía dominante, luchando por construir el socialismo solidario, incluyente y productor/productivo, donde el trabajo finalmente domine al capital”. Esto implica asumir la planificación como un constructo metodológico organizativo para concretar la utopía posible que no es otra que la Causa Social de la que nos habló Simón Rodríguez y cuyo objetivo era “hacer menos penosa la vida”. Es la misma causa que Simón Bolívar llamó “la mayor suma de felicidad posible” y Ezequiel Zamora retomó para crear una Patria bolivariana donde “no haya pobres ni ricos, ni esclavos ni dueños, ni poderosos ni desdeñados, sino hermanos que sin descender la frente se traten bis a bis, de quien a quien”.
Planificación: la brújula de la revolución
Planificar como praxis socio-política implica conocer la historia para pensar el futuro desde el presente. El pasado es una fuente de altos valores culturales. Una revolución para que sea irreversible debe ser cultural. La planificación considera un abanico de escenarios para que la proyección al futuro sea factible y más en este momento definido como transición al socialismo en el que naciones de la Patria Grande “se ven compelidas y sacudidas por este tiempo específico, signado por el sucederse de situaciones caóticas e impredecibles que cada vez más alejan la posibilidad de un retorno a cierta estabilidad estructural” como lo expresó el profesor Leonardo Bracamonte, quien fuera presidente de la EVP.
La planificación es la brújula que nos ayuda a concienciar el pasado para organizar el pensamiento del presente con la finalidad de crear futuro. El personal docente investigador viene asumiendo el rol protagónico y no meramente participativo. Cada docente investigador de la EVP es un cimarrón sentipensante que forja la conciencia y la técnica de los funcionarios públicos para que estos trasciendan a servidores públicos, el poder constituyente así lo exige. La EVP está llamada a construir colectivamente la vía para la causa social de la que habla Simón Rodríguez.
Planifiquemos la Patria Comunal
Para Rodríguez, que irónicamente refrenda las definiciones de conceptos vinculados a la planificación de “los viejos roñosos del tiempo antiguo” y de “su ejemplo, los rancios del presente”, define sistemacomo “un conjunto de agentes, obrando de acuerdo, para producir un solo efecto, y si el sistema es artificial… un efecto determinado”; método “es una sucesión de acciones, dispuestas en el orden que pide la ejecución, sea de una obra material, sea de una mental”; modo “es todo lo que, sin alterar o destruir la esencia de las cosas o de las acciones puede ser constante o variable en ellas como en las cosas, las calidades, propiedades y estados y, en las acciones, el tiempo, la celeridad o lentitud, el lugar donde se ejecutan, los gestos, ademanes y actitudes del agente, y así: modo de ser, modo de estar, modo de obrar”; manera “derivado de MANO (y aunque la mano no intervenga en la acción) es el empleo de los miembros, o de los instrumentos que suplen por ellos y el aspecto que indica la hechura de las obras en la ejecución de un trabajo cualquiera como en pintura y en escultura, en arquitectura, en poesía y en estilo”; plan“es lo que se ve, de un golpe, en una extensión superficial y, por comparación la disposición de los objetos, que entran en una composición material o mental”, es decir, “las ideas que entran en la composición de un proyecto”; plano es “la delineación de un plan material, como la de un edificio, la de un campo, la de una nivelación, la de una agrimensa”.
Para Rodríguez “toda empresa, que no cuente con fondos, se queda en proyectos, y si los fondos no son seguros y constantes, la empresa cae”. Si leemos el decálogo entenderemos que la construcción, creación, recreación y cocreación de la Patria Comunal significa dar un salto gigante de más de 500 años donde quede atrás la contracultura impuesta por la lógica del Estado Liberal Burgués. Pero para ello, nos insiste Róbinson, “formen un plan de operaciones rurales, enseñen para que se ejecute y protejan para que se conserve”.
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La única opción es ser la paz. Javier Nouel http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/la-unica-opcion-es-ser-la-paz-javier-nouel/ Fri, 15 Feb 2019 16:49:00 +0000
La única opción es ser la paz
 Dr. Javier Nouel
Docente investigador FEVP
El verdadero triunfo de quienes pretenden dominarnos es que seamos como ellos. En un escenario de amenazas de intervención militar, la única opción que tenemos los venezolanos y venezolanas, sin importar en que rango del espectro político nos encontremos, es mantener la paz. Quien no entienda eso, sea del bando que sea, peca de una ingenuidad temeraria y un analfabetismo político peligroso.
La historia reciente nos enseña que en definitiva la máxima “divide y vencerás” sigue siendo un corolario vigente de las principales potencias ávidas de recursos como petróleo, agua, coltán, entre otros. Es así que según el investigador francés fundador de la Red Voltaire Thierry Meyssan, lo que está en ciernes es un plan cuyo fin es el de desestructurar violentamente los estados de la Cuenca del Caribe  para apoderarse de sus recursos (ver artículo aquí).

 

Cualquier venezolano y latinoamericano debe preguntarse: ¿a quién conviene una guerra civil o una invasión militar? Recordemos casos dramáticos como la extinta Yugoslavia, o más recientemente Libia o Ruanda. Está claro que la exacerbación de las diferencias internas genera una “pelea de perros”, que benefician a las principales potencias, a un terrible costo humano y ambiental. Si llegáramos a ese escenario en Venezuela, todos los venezolanos, absolutamente todos, nos veríamos terriblemente afectados por décadas. Afortunadamente, los venezolanos y venezolanas no tenemos grandes divergencias étnicas como en los países antes nombrados, ya que cuenta con un mestizaje poco común en el planeta, aunque a veces no nos demos cuenta de ese gran valor. No permitamos entonces que nos usen para dañar esa unidad exacerbando nuestras diferencias.

 

Lamentablemente, se ha venido tejiendo un entramado jurídico, diplomático, mediático, económico, en fin multifacético, que llega a nuestros días de forma dramática y que comenzó con determinación desde que en el 2015 Obama calificara a Venezuela como una amenaza inusual para la seguridad del gigante del Norte. Todos los pasos que ha dado el gobierno norteamericano apuntan a que con la supuesta “ayuda humanitaria” en realidad están instalando la logística necesaria para un escenario de guerra. De hecho, sin necesidad de leer entre líneas, varios representantes del gobierno de los Estados Unidos, incluyendo al presidente Trump, han amenazado directamente al país con una intervención militar durante los últimos meses, y el bloqueo financiero ya se hace de forma abierta.

 

Actualmente tenemos unas características geopolíticas muy distinta a los tiempos de Chávez, Lula, Kirchner, Morales y Correa. Por otra parte, el escenario es también muy diferente a la época de Bolívar, en donde la guerra era cuerpo a cuerpo y las diferencias tecnológicas con el imperio español no eran tan abrumadoramente grandes como hoy tenemos con la principal potencia militar del planeta. Es así que la única opción que tenemos es la paz.

 

Estoy seguro que la mayoría de los ciudadanos “de a pie” que claman por una intervención militar no tienen claro el verdadero papel incendiario que tiene Guaidó en este peligroso juego. Por otra parte, hay que dejarles claro que la guerra “quirúrgica” con la que fantasean, no existe, que se trata de un relato de ciencia ficción: toda guerra tiene consecuencias dramáticas.

 

Hoy Venezuela, una vez más, está en el epicentro mundial de las noticias y de una geopolítica mundial que está al borde de la guerra. Por ello, los únicos garantes de la paz somos nosotros mismos, los venezolanos y latinoamericanos, no importa, repito, en que parte del espectro político nos encontremos.

 

Ser paz significa:

 

-En el discurso político: hablar de la paz; inspirar esperanza. Debemos ser la paz, haciendo entender a todos los venezolanos y latinoamericanos que a pesar de las diferencias, somos una unidad en la diversidad, y que los gobiernos de los países de la OTAN liderados por los Estados Unidos, poco les importan los daños colaterales de la guerra. A quienes nos pretenden dominar les beneficia que nos peleemos entre nosotros mismos.

 

-En la acción política y comunicacional: ser tolerantes, firmes y didácticos con aquellos envenenados por la intoxicación informativa y por el conflicto económico que es difícil de comprender por las masas. Ser valientes pero prudentes, desarrollar al máximo la capacidad de diálogo. Dar un salto adelante con más democracia participativa y protagónica.

 

-En la investigación militante: ser comprensivos ante la diferencia.

 

-En la acción política en la comunidad: tender puentes de colaboración y solidaridad; encarnar la civilidad y los afectos; ser profundamente eficientes en la acción social y humanistas en la acción cotidiana. Consultar, incluir, dar participación y protagonismo.

 

Simón Rodríguez reflexionaba en su célebre texto “Sociedades Americanas” sobre la grandeza de entender la Patria como parte de la humanidad, como una unidad en el planeta; el cantautor del pueblo Alí Primera cantaba “La Patria es el hombre” refiriéndose a la humanidad; y Bolívar tenía claro que “La libertad del nuevo mundo, es la esperanza del universo”.

 

Si los latinoamericanos no somos capaces de lograr la paz, la humanidad podría estar entrando en una vorágine autodestructiva sin precedentes, al consolidarse a nivel planetario un nuevo esquema de control violento de los recursos. Pero si logramos mantener la paz, en definitiva, seremos la esperanza del universo, y lograremos frenar las ansias de quienes pretenden dominarnos.

 

Todos y cada uno de nosotros somos garantes de ser la esperanza, en los momentos más complejos de nuestra historia, desde nuestra cotidianidad. Seamos la paz, de lo contrario, seremos como los que nos pretenden dominar, lo que significa nuestra derrota y la de la humanidad.

De ese tamaño es la responsabilidad que la historia nos está dando.

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Simón Rodríguez y la planificación (primera parte). Alí Ramón Rojas Olaya http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/simon-rodriguez-y-la-planificacion-primera-parte-ali-ramon-rojas-olaya/ Fri, 15 Feb 2019 16:34:00 +0000

Simón Rodríguez y la planificación (primera parte)

Alí Ramón Rojas Olaya
Docente investigador FEVP
Rector de la Universidad Experimental de la Gran Caracas
  
Introito
En estos momentos en que Venezuela es epicentro geopolítico del mundo, razón por la cual nuestra economía está asediada mediante un bloqueo establecido unilateralmente por Estados Unidos. En estos momentos de tensión ocasionados por la honda cicatriz de la agresión contracultural, mediática y psicológica a nuestra espiritualidad por parte del mayor imperio de la historia. En estos momentos en que la defensa integral de la Patria recae en el Plan de la Patria con énfasis en la “p” de producción de los comités locales de abastecimiento para que podamos llamarlos con exacta pronunciación de final explosivo Clap y así ser cónsonos con el “Programa de Recuperación Económica” anunciado por el Presidente Obrero, Nicolás Maduro Moros. En estos momentos en que libramos una lucha a muerte interna contra la corrupción porque Simón Bolívar en el discurso con el que se inaugura el Congreso de Angostura así nos lo hacer ver: “el talento sin probidad es un azote”. En estos momentos en que nuestras banderas deben ser la alegría infinita de nuestro pueblo porque queremos paz: se hace necesario leer individual y colectivamente el pensamiento de Simón Rodríguez. ¿Por qué? Porque para lograr satisfactoria y eficientemente el objetivo nacional 1.7 del Plan de la Patria: “Adecuar el aparato económico productivo, la in­fraestructura y los servicios del Estado incrementando la capacidad de respuesta a las necesidades del pueblo ante posibles estados de excepción en el marco de la Defensa Integral de la Nación” es necesario entender que “entre la independencia y la libertad hay un espacio inmenso que sólo con arte se puede recorrer”. Rodríguez nos está hablando de un parto, del alumbramiento más importante de nuestra historia, de la concreción de la utopía bolivariana, de nuestra espiritualidad que Chávez define nuestra bolivarianidad cuando tomó posesión el 2 de febrero de 1999. Rodríguez nos está diciendo que no es lo mismo independencia que libertad, que entre ambos conceptos hay un espacio del cual desconocemos si es recto, si tiene subidas y bajadas, si es anguloso, rocoso. Sólo nos dice que es inmenso y nos habla del método a emplear que es a su vez una incógnita por despejar: “sólo con arte” podemos recorrer ese espacio enorme para alcanzar la libertad. Explica Simón Rodríguez que “el plan es grande, y al parecer, bien concebido. Para la realización se cuenta con la fuerza, si la seducción no basta”. Y nos dice que la divisa de las Repúblicas debe ser la terna “Educación popular, destinación a ejercicios útiles y aspiración fundada a la propiedad”.
Guerra imperial contra el pueblo
En esta guerra híbrida el enemigo ha dicho: “Nuestra tarea es intensificar el derrocamiento definitivo del chavismo y la expulsión de su representante; socavar el apoyo popular alentando la insatisfacción popular  y aumentando el proceso de desestabilización y el desabastecimiento; incrementar la inestabilidad interna a niveles críticos intensificando la descapitalización del país, la fuga de capital extranjero y el deterioro de la moneda nacional mediante la aplicación de nuevas medidas inflacionarias que incrementen ese deterioro; y obstruir todas las importaciones y al mismo tiempo desmotivar a los posibles inversores foráneos” (Almirante Kurt W. Tidd cuando era el Jefe del Comando Sur el 25 de febrero de 2016). Intensificar tal derrocamiento es el paso previo de su verdadero propósito: eliminar a Simón Bolívar y con él todo su legado contra la esclavitud y contra el imperialismo.
Decálogo rodrigueano
En este sentido nos dice Simón Rodríguez: “El hombre de la América del Sur es Bolívar. Se empeñan sus enemigos en hacerlo odioso o despreciable, y arrastran la opinión de los que no lo conocen. Si se les permite desacreditar el modelo, no habrá quien quiera imitarlo; y si los Directores de las nuevas Repúblicas no imitan a Bolívar, la causa de la libertad es perdida”.
Los gringos cuentan con una burguesía parasitaria enquistada en Venezuela en épocas de entreguismo financiero. Los miembros de esta casta son definidos por Rodríguez: “los empresarios, meramente capitalistas, son una ruina manifiesta de la industria, bajo la apariencia de protección. Nadie tiene derecho para ganar, sino empleando su trabajo o arriesgando su capital. Hacer frente a una empresa, contando con el trabajo ajeno, sin comprometer sus intereses, es la especulación más sencilla, en cuanto a cálculo, y de ordinario la más fácil, porque cuenta con la miseria del obrero”.
De la obra rodrigueana podemos aprehendernos de algunas sentencias que a su vez son consejos o recomendaciones en un contexto contracultural que Rodríguez señala: “La sabiduría de la Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son dos enemigos de la libertad de pensar en América” y “¡el derecho de conquista, de los tiempos bárbaros, es el que hacen valer las naciones cultas!”. Estas sentencias forman el siguiente decálogo:
(1)  Si queremos que la revolución política nos traiga verdaderos bienes, hagamos una revolución económica y empecémosla por los campos, así notaremos mejoras que nunca habríamos conseguido empezando por las ciudades.
(2)  Nada importa tanto como el tener pueblo; formarlo debe ser la única ocupación de los que se apersonan por la causa social.
(3)  Hay que instruir para que haya quien sepa y educar para que haya quien haga.
(4)  Las necesidades básicas son darle comida al hambriento, posada al peregrino, vestidos al desnudo, medicinas al enfermo y alegrías al triste.
(5)  Venzamos la repugnancia de asociarnos para emprender.
(6)  La verdadera utilidad de la creación es hacer que los habitantes se interesen en la prosperidad de su suelo.
(7)  El producto de la tierra es la mejor hipoteca
(8)  Una confederación de toparquías es el gobierno más perfecto de cuantos pueda imaginar la mejor política.
(9)  ¡Por el espíritu de dominación, con que se honraban los abuelos, en los tiempos de ignorancia, quieren distinguirse los nietos, en el siglo de las luces!
(10)  En sociedad cada individuo debe considerarse como un sentimiento, y han de combinarse los sentimientos para hacer una conciencia social.
En relación al segundo consejo, dice Ricardo Molina, actual presidente de la EVP: “hay todo un pueblo empeñado en formarse cada vez mejor, en estudiar cada vez más a la par de trabajar para hacer realidad el Plan de la Patria en conjunto”. Por su parte el Vicepresidente del Consejo de Ministros de Planificación y Ministro del Poder Popular de Planificación, Ricardo Menéndez, nos hace entender la oportunidad histórica de este alumbramiento que nace del cambio sustancial del sistema económico de Venezuela, por primera vez, en toda su historia, que vislumbran una posibilidad del primer direccionamiento en concreto de resultados reales, vinculados a la descolonización de la sociedad venezolana anclado al andamiaje de la cultura descolonizadora que comprende la seguridad y soberanía agroalimentaria con ancestrales patrones y hábitos de consumo, de métodos de gestión de las unidades productivas y de las relaciones de producción.

 

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Manos fuera de Venezuela. José Gregorio Linares http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/manos-fuera-de-venezuela-jose-gregorio-linares/ Fri, 15 Feb 2019 15:40:00 +0000 Manos fuera de Venezuela

José Gregorio Linares
Docente investigador de la FEVP
El imperio estadounidense siempre ha metido sus manos en las naciones latinoamericanas que luchan por su soberanía, y desde acá los pueblos insurgentes le han exigido que saque sus manos de nuestras naciones. Han sido muchas las oportunidades en que las manos gringas se han manchado con la sangre de los suramericanos; muchas las ocasiones en que estas manos se han hundido en las entrañas de nuestra tierra en busca de petróleo, hierro, cobre, oro. Nunca estas manos se han extendido amistosamente para construir lazos duraderos de amistad con Latinoamérica; al contrario, se convierten en puños que solo saben amenazar, golpear y aporrear. No han servido para construir, sino para aniquilar; no han sido usadas para dar vida, sino para arrebatarla. Como tenazas pretenden aprisionarnos; como garras, desgarrarnos; como zarpas, lesionarnos. No hay manos que agravien tanto. Por eso los latinoamericanos con sentido del honor le gritan con firmeza a los yanquis: “saquen sus manos de nuestra patria”.
Así ocurrió en Nicaragua a comienzos del siglo XX cuando Estados Unidos invadió el país centroamericano y sometió a la población a una guerra de exterminio que causó miles de muertos y cuantiosos desastres. A los invasores, que para el momento de la ocupación dispusieron de 6 cruceros de guerra, 5000 marines, 27 aviones y 14 buques de guerra, se les enfrentó un ejército popular prácticamente desarmado que luchaba con rifles capturados al enemigo, granadas de mano fabricadas con latas de sardina, machetes con los que trabajaban en sus conucos y hondas con las que eran capaces de derribar aviones.
Su líder fue Augusto César Sandino (1895-1934). La poeta chilena Gabriela Mistral (1889-1957) lo llamó “héroe nato y criatura providencial”, e Invitó a los jóvenes de Suramérica a unirse al “pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio” que enfrentaba a EEUU, “para ofrecerle a Sandino lo mejor que puede cederse”. Les incitó al ejercicio de la solidaridad: “Harían cosa más honesta yendo a ayudar al hombre heroico, héroe legítimo, como tal vez no les toque ver otro”, les dijo.Entre los latinoamericanos que se incorporaron con más fervor a esta lucha antimperialista estuvieron, como siempre y en la primera fila del combate, los venezolanos; entre ellos Carlos Aponte Hernández, quiJosé Gregorio Linaresen llegó a ser Coronel del ejército sandinista, Carlos León, Salvador de la Plaza y los hermanos Gustavo y Eduardo Machado.
Precisamente, gracias sobre todo al trabajo de Gustavo Machado, el 18 de enero de 1928 fue fundado en México el “Comité Manos Fuera de Nicaragua” (MAFUENIC) que de inmediato organizó actos de calle “contra el imperialismo yanqui, por la liberación de Nicaragua y de toda América”. Los principales objetivos del Comité fueron: “1) el envío de medicamentos y en general de auxilios médicos a Sandino, ya que son los únicos elementos que le faltan para continuar la lucha contra los invasores extranjeros; 2) hacer la propaganda más amplia contra los procedimientos del imperialismo norteamericano en Nicaragua, así como en los demás países latinoamericanos, y a favor de la lucha emancipadora de Sandino”.
Al Comité Manos Fuera de Nicaragua se le unieron decenas de organizaciones internacionalistas, entre ellas la Liga Antiimperialista de las Américas, la Unión Centro Sud Americana y Antillana (representada por Carlos León), el Congreso Antiimperialista Mundial y la Liga Internacional Antifascista, entre muchas otras. Por otra parte, y para difundir las labores del Comité y llamar a la conformación de más filiales se fijaron los días 11 y 12 de febrero como “Días Manos fuera de Nicaragua”.
El Comité Manos Fuera de Nicaragua (MAFUENIC) se convirtió en un articulador de los movimientos antimperialistas y antifascistas del momento y en el principal vocero internacional de la Nicaragua Sandinista. Efectuó una sistemática campaña de divulgación tanto de los crímenes del imperialismo estadounidense en Nicaragua y América Central, como de las acciones de resistencia antimperial llevadas a cabo por el ejército sandinista. Tal fue su influencia que incluso Albert Einstein se pronunció públicamente “contra la política imperialista del Gobierno estadounidense, persiguiendo y destruyendo a los defensores de la independencia de Nicaragua”. El Comité logró, además, la conformación de sucursales en todo el mundo, incluso en Estados Unidos, donde su organización fue posible debido especialmente a la iniciativa de Eduardo Machado y de Sócrates Sandino (hermano del líder nicaragüense), quienes residían temporalmente en el país del norte. Allí lograron imprimir diez mil estampillas con la leyenda “Proteste contra la intervención de los marines en Nicaragua”. Incluso hubo movilizaciones y campañas de agitación frente a la Casa Blanca que, por supuesto, fueron violentamente reprimidas.
Hoy en nuestro país, al igual que ayer en Nicaragua, las manos arteras de Estados Unidos pretenden asfixiar un pueblo que no acepta someterse. Son manos infames, surcadas de maldiciones, sucias de muerte y tierra, oscuras de sangre ajena. Y hoy, emulando las lecciones del pasado, levantamos la consigna “Manos Fuera de Venezuela” (Hands off Venezuela). Comenzamos por recoger millones de firmas  en apoyo a la Patria de Bolívar y en contra de las amenazas de invasión yanqui. Participamos en las movilizaciones populares en defensa de Venezuela. Organizamos en el mundo entero los comités de solidaridad con nuestra Patria. Dictamos charlas y conferencias contra la amenaza de ocupación. Difundimos revistas, libros y videos que explican la verdad sobre Venezuela. Articulamos a las distintas organizaciones que a nivel mundial luchan por la paz y contra el intervencionismo. Denunciamos a los “traidorzuelos o almas secas del sur” – así los llamó Sandino- que promueven la injerencia extranjera.
 Hoy desde Venezuela, a los gringos y a los “traidorzuelos o almas secas del sur” les repetimos las palabras que le dirigiera Sandino a un general estadounidense invasor: “nos oponemos a toda intromisión del gobierno de Usted en los asuntos interiores de nuestra nación, la soberanía de un pueblo no se discute, sino que se defiende con las armas en la mano.” Al gobierno de Estados Unidos le pedimos, le exigimos, le ordenamos: ¡Manos Fuera de Venezuela!

 Equipo organizador del “Comité Manos fuera de Nicaragua”. El segundo de izquierda a derecha es Gustavo Machado.
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Investigación Científica y Tecnológica en el Estado Comunal. Gladys Maggi Villarroel http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/investigacion-cientifica-y-tecnologica-en-el-estado-comunal/ http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/investigacion-cientifica-y-tecnologica-en-el-estado-comunal/#comments Mon, 11 Feb 2019 14:57:00 +0000 Investigación Científica y Tecnológica

Gladys Maggi Villarroel
Dirección de Docencia

Correo-e: glamaggi3@gmail.com

Más allá de los meros hechos tangibles y cuantificables que caracterizan nuestros métodos profesionales, la importancia de la investigación científica y tecnológica radica en su capacidad de contribuir en la transformación de una nación autogestionaria, propietaria de su destino y libre del imperialismo de los centros de poder y de los monopolios de diferente índole de los cuales dependemos actualmente.
Una de las funciones importantes del Estado venezolano en el campo de la investigación científica tecnológica es ser el rector de un Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, para convertirlo en actor principal del proceso de desarrollo nacional.
Por tal motivo, entendemos la necesidad de lograr apropiación colectiva del conocimiento científico y tecnológico, y estimular la actitud innovadora del ciudadano, para generar una dinámica de cambio constante, que facilite el logro de metas cada vez mayores, y la solución sustentable de los problemas que nos aquejan.
En este tema, la gestión del Estado se debe inspirar en el pensamiento de Oscar Varsavsky, cuya importancia trasciende los límites de su trabajo como investigador, para llegar hasta nosotros sin perder vigencia, gracias a la agudeza con la que caracterizó las características del medio académico en su tiempo, y a su capacidad para analizar y establecer la importancia de la investigación científica y tecnológica en la construcción de una sociedad revolucionaria, revolucionada y libre del imperialismo capitalista.
Varsavsky fue uno de los más destacados especialistas en la elaboración de modelos matemáticos aplicados a las ciencias sociales en su tiempo. Gracias a su enorme sensibilidad, pudo analizar procesos propios de los sistemas sociales valiéndose de los procedimientos lógico-metodológicos de las ciencias físico-naturales. En sus escritos, estimuló la creatividad del científico y su espíritu nacional, y propició los estudios de la materia que necesita e interesa a cada país, descartando el apoyo a los modos de trabajo individualistas, que se plantean con el único fin de satisfacer las necesidades y los intereses de una élite mundial. Es por ello que sus propuestas se caracterizan por buscar la transparencia, la participación y la exhaustividad.
Es por ello que debemos creer firmemente que el conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación son las herramientas fundamentales para la construcción los cambios que Venezuela demanda. Entendemos que la investigación científica, y las actividades humanas en general, deben pensarse en función de su aporte al desarrollo efectivo de una sociedad cuyas características deben obedecer a una visión construida colectivamente, de modo consensuado y atendiendo a las posibilidades reales de su tiempo, su espacio y su territorio.
De allí que una visión política insuficiente, inadecuada y parcializada del país o con una percepción distorsionada de la realidad, las más nobles acciones orientadas a la formación de profesionales y científicos serios, responsables, capaces de utilizar todos los instrumentos que la ciencia y la técnica ponen a su disposición, terminan por generar y reproducir un modelo de dependencia con los grupos dominantes externos, que es propio de un colonialismo sin colonias.
Con el pensamiento de Varsavsky como uno de nuestros referentes conceptuales, debemos tener en cuenta que la gestión de gobierno debe ser consciente de que el conocimiento, la ciencia y la tecnología no pueden ser el patrimonio que unos pocos utilizan como mecanismo de control sobre la mayoría, y que en consecuencia, el método científico no es apolítico, ni el investigador debe ser ajeno a la realidad social a la cual pertenece.
El conocimiento debe ser herramienta para la liberación y el cambio, no para el dominio. El poder está en el conocimiento.Por eso es necesario garantizar que el conocimiento fluya entre todos los actores de la sociedad, mediante la investigación y el desarrollo de ideas pertinentes para incidir de manera positiva en la construcción de esa realidad diseñada por el consenso de la mayoría.
En las instituciones del Estado debemos trabajar para garantizar el acceso de todos los ciudadanos a la información y al conocimiento, apoyándonos para ello en las herramientas tecnológicas. Fortalecer centros de formación, propiciando la masificación de la formación de alto nivel, ampliando el espectro de beneficiarios a ser atendidos y modificando los parámetros de selección, para garantizar no sólo la excelencia, sino la inclusión, la equidad y la justicia social.
Basándonos en nuestros recursos y capacidades nacionales, debemos articular el conocimiento y los saberes populares con las herramientas del método científico, para lograr el desarrollo y la transferencia de tecnologías apropiadas y apropiables, así como el desarrollo de la inventiva popular, en consonancia con las necesidades de nuestra población, y el deseo de generar un modelo de desarrollo endógeno, un modelo de desarrollo que nos pertenezca realmente.
Debemos establecer líneas y planes de acción que permitan fomentar la creatividad del científico y su espíritu nacional, y propiciar el desarrollo de las áreas que necesite e interesen a nuestro país, descartando el apoyo a los modos de trabajo individualistas, que se plantean con el único fin de satisfacer las necesidades y los intereses personales o de un grupo.
En este sentido debemos apoyar el desarrollo de programas y proyectos de investigación y desarrollo en red, con visión sistémica, que se construyan de manera multidisciplinaria e interinstitucional, y que se caractericen por el uso racional de los recursos, la calidad e idoneidad del proceso de investigación, el proceso permanente de transferencia y formación, y sobre todo, la pertinencia para atender los problemas y necesidades de nuestro país y lograr nuestros objetivos nacionales de corto, mediano y largo plazo. 
Sabemos que hay resistencia al cambio y mucha incomprensión en torno a los procesos que día a día construimos en nuestro proceso revolucionario. Pero la voluntad política por desarrollar un Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación del cual formen parte todos los ciudadanos, es inquebrantable.
Para quienes luchamos por capitalizar el cambio y convertirlo en derechos y deberes favorables para toda la población, reiteramos que el conocimiento es el verdadero poder, la verdadera fuerza, la clave del éxito.
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Patrimonio Cultural: Más allá de una Gestión Tecnocrática “Hacia una Gestión Cultural desde la Gente”. Diónys Cecilia Rivas Armas http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/patrimonio-cultural-mas-alla-de-una-gestion-tecnocratica-hacia-una-gestion-cultural-desde-la-gente-dionys-cecilia-rivas-armas/ Wed, 06 Feb 2019 18:00:00 +0000
Patrimonio Cultural: Más allá de una Gestión Tecnocrática
Hacia una Gestión Cultural desde la Gente”

Diónys Cecilia Rivas Armas

Docente investigadora
Correo-e: dionysrivasarmas@gmail.com
Resumen. El presente trabajo se desarrolló partiendo de la comprensión de los aportes creativos de la sociedad y del sentido de apropiación social para la construcción del patrimonio cultural, los cuales deben ser perceptibles y sensibles dentro del proceso de gestión cultural. Por tanto, es interesante reflexionar sobre las siguientes preguntas: ¿quién crea?, ¿quién valora? y ¿quién protege?. Para fortalecer esta discusión se tomarán como referencia los aportes teóricos de Iraida Vargas-Arenas, Mario Sanoja Obediente sobre el desarrollo cultural sostenible y la tesis política de Enrique Dussel sobre “el poder político de la comunidad como potentia”, para edificar una gestión cultural desde la gente. Dicha discusión teórica se soportará con la experiencia de gestión cultural participativa desarrollada con el Proyecto Maras en Perú y la iniciativa emprendida en el Estado Falcón en el año 20112, donde se desarrolló un plan de gestión y compromiso en la comunidad Santa Ana de Coro (Patrimonio Cultural de la Humanidad).                                                                                                                                                                                  
1. Iniciando el proceso de reflexión
     El patrimonio cultural es un espacio de diálogo para la reconstrucción de la memoria social y para tejer el imaginario colectivo que de acuerdo al espacio y tiempo crea significados, percepciones, afectividades y subjetividades que se materializan en huellas materiales e inmateriales para relatar el pasado en el presente. Por tanto, el patrimonio se constituye desde dos condiciones: representa un legado, una herencia y además significa pertenencia, donde un grupo social establece conexión y apropiación de esa herencia histórica y herencia cultural para convertirla en patrimonio cultural. Como señala Vargas-Arenas y Sanoja (2013): “el patrimonio cultural es el conjunto de bienes culturales singulares, resultado de un proceso histórico concreto, que es compartido por todos los herederos de ese legado” (p.111). Sin duda, todas las formas culturales han emanado de la propia existencia de la gente, constituyen su creación, transformación y reinvención como resultado de un proceso histórico y de identificación con esa herencia que progresivamente crea pertenencia y propiedad sobre esas construcciones culturales. Tomando en consideración que la sociedad recibe como herencia los contenidos sociales y culturales que le preceden y ese legado se mantiene en constante proceso de transformación.
2. Aproximación conceptual: Gestión Cultural

     Para resguardar los bienes materiales e inmateriales que conforman la herencia cultural de un pueblo es determinante promover acciones para la preservación, conservación, salvaguarda y uso adecuado de los bienes culturales que forman parte de la herencia histórica de los pueblos. Por tanto, la gestión cultural se constituye en un dispositivo de acción para emprender políticas y planificaciones para la conservación del legado histórico y patrimonial de las comunidades. Sin duda, esta acción cultural debe estar en sincronía con los procesos creativos de la gente, como lo señala la investigadora Lorena Monsalve (2011): 

La gestión del patrimonio cultural se vierte en un proceso participativo construido en la cotidianidad y de forma conjunta y abierta, a través de la interacción de diferentes actores que cooperan entre sí para disfrutar de ese patrimonio y asegurar al mismo tiempo su transmisión a las generaciones futuras y su viabilidad en el tiempo (p. 39).

     La gestión cultural, implica un mensaje integrador que revela los esfuerzos colectivos de valor para mantener y reproducir la vida social a través del patrimonio cultural, ya que esta puesta en escena del patrimonio parte de la apropiación significativa y sensible de la gente para reconocer el legado y la herencia que conduce al fortalecimiento de su identidad. De acuerdo a las contribuciones de Vargas-Arenas y Sanoja (2013): 

la cultura es un proceso autogestado, producto de la creatividad de un pueblo en los diferentes campos del conocimiento y la actividad creadora, que se da como respuesta social a los retos existenciales que plantea la reproducción de la vida, de la existencia individual y colectiva (p. 155). 

     Sin embargo, los postulados tradicionales de la gestión del patrimonio cultural se enmarcan en la programación de acciones y modelos que dan valorización en términos de eficiencia económica, dirigida a su proyección en el mercado y la implementación de instituciones y normativas que se encarguen de su gestión y preservación, “o la promoción de organizaciones que ofrezcan una solución tecnicista y burocrática a un problema que toca los fundamentos mismos de la integración nacional” (Vargas-Arenas y Sanoja, 2013, p. 156). Aún cuando, la acción gubernamental es determinante para emprender políticas y planificaciones para la conservación del legado del patrimonio cultural, la acción social es fundamental para la recreación, animación y estimulación de las formas culturales propias de la comunidad. Por tanto, es legítima una propuesta de gestión cultural desde la gente, lo que supone un cambio en los planteamientos de la gestión cultural y de “la consideración del patrimonio como recurso económico de naturaleza productiva” (MARTÍNEZ, 2007, p. 4) que fomenta la comercialización de la cultura e invisibiliza la memoria histórica de los pueblos. 
3. Una Gestión Cultural desde la Gente
     La cultura es una acción material, intelectual, social y espiritual que los seres humanos crean y recrean de manera continúa bajo una dinámica transformadora de la realidad, siendo esta acción cultural un proceso vivo y dinámico, porque es una acción esencialmente histórica. “Así, la cultura no sólo es la manifestación fenoménica del proceso de creación social sino también implica el proceso de transmisión de esas creaciones” (VARGAS-ARENAS y SANOJA, 2013, p. 101). Por tanto, la cultura se va tejiendo desde la acción social y los mecanismos de transmisión histórica y se convierte en legado genuino y huella verdadera que escribe la historia de la gente.
     Partiendo de estas consideraciones, una gestión cultural supone el rescate de las conciencias históricas de los pueblos, donde el reconocimiento de las identidades sea un proceso propio y la memoria preserve las construcciones culturales autónomas. Y los bienes culturales que transmiten la herencia histórica persistan por el significado social que cada nueva generación le imprime al proceso de creación de la herencia cultural.
     En este sentido, a continuación enunciaré los supuestos principales propuestos por Vargas-Arenas y Sanoja (2013) para que una gestión cultural cuente con mecanismos sociales auténticos y de acción comunitaria para la sedimentación de las políticas culturales:
1.-La gestión cultural debe disponer de políticas y dispositivos sectoriales para la concreción de las prácticas culturales Por una parte, medios colectivos de educación y concienciación que ilustran al colectivo sobre los procesos de identificación nacionales y regionales, dentro de la coyuntura de la sociedad y la cultura global.
2.-Construir mecanismos de cooperación interinstitucional y financiamiento de programas para el diseño y ejecución de políticas que partan de la acción cultural de las comunidades.
4. El poder político de la comunidad como “potentia” en la Gestión Cultural 
     Para fortalecer el análisis presentado, es interesante traer a la discusión la tesis del filósofo, académico y teólogo Enrique Dussel (2006), sobre la potencia política de la comunidad (tesis 2), ya que “la política es una actividad que organiza y promueve la producción, reproducción y aumento de la vida de sus miembros” (p. 24). Por tanto, en el proceso de gestión del patrimonio cultural la comunidad se convierte en un actor político legitimado para generar transformaciones institucionales y colectivas para la satisfacción de sus reivindicaciones sociales y culturales. Como bien lo señala Dussel;

El poder lo tiene siempre y solamente la comunidad política, el pueblo. Lo tiene siempre aunque sea debilitado, acosado, intimidado, de manera que no pueda expresarse. Denominaremos entonces potentia al poder que tiene la comunidad como una facultad o capacidad que le es inherente a un pueblo en tanto última instancia de la soberanía, de la autoridad, de la gobernabilidad, de lo político (p. 26-27). 

     Las comunidades cuentan con un poder originario delegado por investir la herencia histórica y herencia creadora de sus prácticas culturales; que desde la esencia positiva de la “voluntad-de-vivir” empuja la permanencia de la vida humana y de sus construcciones materiales e inmateriales, es la fuerza que construye la “voluntad general” para la reproducción propia y para el bien común, lo cual crea la potencia y resistencia para las exigencias propias y comunes, “por convicción razonada, el poder de la comunidad, el poder del pueblo, se transforma en una muralla que protege, y en un motor que produce e innova” (p. 25). La herencia originaria devela las “zonas de silencio”, en un proceso inacabado de interpretación y creación cultural gestado y parido por los pueblos en conexión con sus tierras, sus mares, sus montañas, sus serranías, sus ríos. El poder de las comunidades es la hilvanación de su “esencia viva”.
5. Experiencias de Gestión Cultural desde la Gente 
El Proyecto Maras “Patrimonio Ciudadanía y Desarrollo”, constituye una experiencia de gestión participativa en la Ciudad del Cuzco, para la valoración y recuperación del patrimonio y la cultura local. Dicho proyecto desarrollo cuatro líneas de acción que fueron definidas con la participación de la comunidad y los socios locales en función de las dinámicas y prioridades culturales propias: educación y patrimonio local; conservación preventiva del patrimonio; capacitación y generación de riquezas; y sostenibilidad y participación ciudadana. Esta localidad cuenta con testimonios de un importante legado cultural (minas de sal, sitios arqueológicos, monumentos históricos artísticos y patrimonios inmateriales) que paulatinamente ha ido desapareciendo. Este proyecto se desarrolló con la activa participación de la población quienes se apropiaron del proyecto e identificaron con el patrimonio con interesantes resultados en el componente educativo y conservación preventiva del patrimonio: Instalación de programa Radial “La memoria de mi pueblo” (en español y quechua), concursos de dibujo y pintura de las viviendas y recursos naturales del poblado con la participación de 900 niños y niñas, conformación de vigías del patrimonio (dirigido por niños, niñas y jóvenes), instalación de 7 talleres de vocación artesanal. Es importante destacar, que el 80 % de la población participó en las actividades de recuperación de la imagen del poblado con la idea de preservar su patrimonio cultural y desarrollar un turismo sostenible.
     Para finalizar, destacaré la experiencia que se desarrolló en el año 2011 en Santa Ana de Coro en el Estado Falcón (Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1993), donde la comunidad se incorporó al diseño de un compromiso de gestión para aportar al informe que presentaría Venezuela en la Reunión del Comité del Patrimonio de la Humanidad, en relación al decreto de emergencia patrimonial e inclusión en la lista de patrimonios en peligro de desaparecer por parte de la UNESCO a la ciudad de Coro. En este sentido, la comunidad a través de asambleas y mesas de trabajo construyeron el compromiso de gestión que fue suscrito por la gobernación del estado, la alcaldía y los consejos comunales, bajo la orientación técnica y metodológica del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC). Este plan se realizó en función a dos actividades:
1- Correctiva (restauración): Recuperación de 36 casas con los artesanos del barro.
2- Sostenible (prevención): Creación de almacenes de insumos para la arquitectura del barro (adobes, tejas), que permitan la recuperación y mantenimiento permanente de las casas desde una administración comunitaria.
Este compromiso de gestión fue presentado en la Reunión de la UNESCO en el año 2011 y resultó positivo el informe. Posteriormente en la visita de monitoreo, la comunidad se incorporó en los recorridos y mostró sus avances. Dentro de los que se destacan, la recuperación de 43 casas con los artesanos del barro y el proyecto de creación de empresas comunitarias para su mantenimiento y restauración del patrimonio cultural desde la acción social “para y con la gente”.
6. Cerrando el proceso de reflexión…
     ¿Quién valora? Es quién protege, es quien históricamente se ha apropiado de sus creaciones y reinvenciones culturales a través de la acción social. Si la gente no valora, el patrimonio se convierte en un hecho artificial, invisible y forzado. La herencia histórica y cultural determina “los procesos vividos” y el reconocimiento real y objetivo del patrimonio cultural parte de los hacedores y herederos: “la gente”.
     Una gestión desde la gente implica el reconocimiento de la cultura de la vida cotidiana como cimiento para fortalecer la identidad histórica, reconocer la diversidad e integración de los pueblos. El patrimonio es la identidad cultural y el deseo de situarse, de enraizarse y asirse en una sociedad. Por tanto, el patrimonio cultural debe gestarse desde la gente, que lo siente, lo vive, lo crea y lo transmite para darle permanencia y continuidad en el tiempo y la historia.  
     La investigación cultural constituye una estrategia que apunta a la creación de un espacio que atienda la significación histórica y la comprensión de los aportes creativos de las comunidades hacia la construcción de una verdadera memoria histórica. 
     El patrimonio cultural es el legado sensible y poético de las comunidades para transmitir la ternura de la vida y el poder de la “voluntad-de-vivir” de los pueblos. Desde esta esencia debe partir la gestión cultural del patrimonio.
Referencias
Dussel, Enrique (2006). 20 Tesis de Política. México: Siglo XXI Editores.
Instituto Nacional de Cultura (2006). Casos de Gestión Cultural en el Perú. Perú: Biblioteca Nacional. OEI / PAD.
Martínez, Celia (2007). Los nuevos planteamientos de la gestión patrimonial en el ámbito urbano: planes estratégicos y distritos culturales. Revista Semestral e-rph. Universidad de Granada.
Monsalve, Lorena (2011). Gestión del Patrimonio Cultural y Cooperación Internacional. Colombia: Escuela Latinoamericana de Cooperación y Desarrollo.
Vargas-Arenas, Iraida y Mario Sanoja (2008). Historia, Identidad y Poder. Caracas: Editorial Galac.

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