Territorio – FEVP http://blogger.fevp.gob.ve Blog de investigaciones Sat, 13 Apr 2019 03:51:12 +0000 es hourly 1 http://blogger.fevp.gob.ve/wp-content/uploads/2019/03/escuela-autor-90x90.jpg Territorio – FEVP http://blogger.fevp.gob.ve 32 32 Defensa Integral y la Gestión de riesgos en el Sistema Metro. José J. Velásquez http://blogger.fevp.gob.ve/2019/04/defensa-integral-y-la-gestion-de-riesgos-en-el-sistema-metro-jose-j-velasquez/ Mon, 08 Apr 2019 10:24:12 +0000 http://blogger.fevp.gob.ve/?p=937 Texto: M.Sc José J. Velásquez*

Magister en Seguridad, Defensa Integral e Integración.

Correo electrónico: Josevela27@gmail.com

        

Este artículo tiene como finalidad analizar la visión sobre la Gestión de Riesgos en el Sistema Metropolitano de Transporte Subterráneo Masivo de Personas (Metro). Proviene de una elaboración que el autor ha realizado a partir de una tesis presentada ante el IAEDEN, para optar al título de Magister en Seguridad,  Defensa Integral e Integración. El texto está orientado por un trabajo documental, ya que las fuentes son documentos de teoría y normativos, tales como la Constitución Nacional, Códigos Legales, los diferentes tipos de Leyes e instrumentos del ordenamiento jurídico venezolano y los planes estratégicos de la nación. Esto permitió llegar a la conclusión de que los Sistemas Metropolitanos de Transporte Subterráneo Masivo de Personas, deben ahondar y profundizar más en la Gestión de Riesgos, para poder detectar las amenazas a las cuales está permanentemente expuesto el sistema, haciéndolo vulnerable y poniendo en riesgo la prestación del servicio, la integridad de las personas que lo utilizan, la economía de la empresa y el mantenimiento del orden interno en lo que a Defensa Integral se refiere.

Introducción

Los Sistemas Metropolitanos de Transporte Subterráneo Masivo de Personas, también conocidos como sistemas metros o metropolitanos, por estar asociados o relacionados a las metrópolis del mundo, en los actuales momentos hay que resaltar que han dado grandes cambios en las dimensiones de la tecnología, infraestructura, formación del talento humano, y no menos importante: el resguardo y protección de quienes lo utilizan, siendo éstos una herramienta para avanzar en la continua operatividad que ofrece el mismo en la movilización de los ciudadanos, por lo que cada día se busca hacer más eficientes en minimizar las vulnerabilidades que ponen en riesgo al sistema.

En tal sentido, pudiéramos mencionar algunas que pondrían en riesgo al Sistema Metro: Accesos restringidos, acciones delictivas, actos vandálicos, amenazas o actos terroristas, no poseer brigadas de emergencia, no contar con la declaración de políticas de seguridad integral, dispositivos de detección, Centro de Control de TV y alarmas, no poseer extintores portátiles, Matriz de riesgo y medidas de prevención, Organización ante emergencias y contingencias, Planta eléctrica de emergencia, Puntos más cercanos de bomberos, policías, hospitales, entre otros.

La organización en dichos sistemas de transporte implica grandes limitaciones técnicas. Precisa una infraestructura, estructura y superestructura particular con relevantes inversiones, entre ellas los sistemas de seguridad, debido a que los sistemas de metros en el mundo se han visto afectados por accidentes, acciones terroristas, sabotaje y vandalismo, con graves consecuencias sociopolíticas. Sin embargo, estas situaciones en el mundo han generado una implementación de planes de seguridad para abordar los diferentes riesgos a los cuales se enfrentan, haciéndolos vulnerables y expuestos a las amenazas.

Ahora bien, ya conociendo cuál es la situación de los mismos en el mundo en términos generales, tales carencias nos hacen llevar esta realidad al entorno de la República Bolivariana de Venezuela, partiendo de que en los actuales momentos el Sistema Metropolitano de Transporte Subterráneo Masivo de Personas cuenta desde el año 1947 con una primera etapa del desarrollo de transporte rápido masivo para las principales ciudades del país, cuando se propuso por primera vez el estudio, proyecto, construcción y explotación de un sistema metro por dos empresas francesas, en principio para la capital del país, concretándose con su inauguración el 2 de enero de 1983, teniendo una longitud de 6,7 km de vía férrea, 8 estaciones, con una inversión de dos mil millones de dólares.

Frente a estos intereses, resulta pertinente resaltar que la expansión del metro en el territorio nacional dio una creciente movilidad de personas con mayor fluidez, con la ampliación y construcción de nuevas líneas y nuevos sistemas, como es el caso del Metro de Los Teques, sistema Suburbano que comunica Los Teques, con la ciudad de Caracas, inaugurado el 3 de noviembre del año 2006, fortaleciéndose el 22 de octubre del año 2007, con la operatividad de la segunda vía de la primera línea.

Este aspecto apunta hacia la necesidad de nuevas inversiones en materia de dichos Sistemas, siendo afianzadas por las políticas de Estado con la inauguración de la estación La Rinconada, perteneciente a la Línea 3 del sistema Metro de Caracas, el 15 de octubre de 2006, la cual uniría las ciudades satélites o dormitorio de Charallave y Cúa con la metrópolis (Caracas); y la construcción y puesta en marcha del Metro de Maracaibo, sistema que se inauguró de manera preoperativa y gratuita al público en las tres primeras estaciones de la Línea 1, el 25 de noviembre de 2006, mientras que inició su operación comercial tres años más tarde, el martes 9 de junio de 2009.

Sin embargo, la evolución, el desarrollo y crecimiento de la población en el país, obligó a planificar y construir en una importante ciudad Industrial como lo es Valencia, un sistema de transporte urbano, la C.A Metro de Valencia, garantizando la rapidez, confiabilidad y seguridad como ejes centrales de su operatividad. Inaugurado y puesto al servicio de los ciudadanos el                 18 de noviembre del 2006, este sistema pudiera ser considerado como elemento de seguridad de la nación, al igual que los antes mencionados, ya que en la Ley de los Sistemas Metropolitanos de Transporte (1983), en el Art. 5° se señala que: “Se declaran de utilidad pública los Sistemas Metropolitanos de Transporte a que se refiere esta ley”, al igual que no podemos dejar de mencionar lo dispuesto en la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación (2002), [en lo sucesivo LOSN-2002],Título IV, De las Zonas de Seguridad, Capítulo I, Clasificación de las Zonas de Seguridad, Art. 48, numerales 4 y 6.

Clasificación de las Zonas de Seguridad

«Artículo 48. El Ejecutivo Nacional, oída la opinión del Consejo de Defensa de la Nación, podrá declarar Zonas de Seguridad, los espacios geográficos del territorio nacional señalados a continuación: […] 4. Las zonas que circundan las instalaciones militares y públicas, las industrias básicas, estratégicas y los servicios esenciales. […] 6. Las zonas adyacentes a las vías de comunicación aérea, terrestre y acuática de primer orden. […]».

En este sentido, se hace pertinente destacar algunas de las amenazas  como referencia que harían vulnerable al sistema. Según el autor E. Frigo,[1] las amenazas son:

«Robo/hurto, Atraco, Fraude/Estafa, Atentado/Agresión, Vandalismo, Secuestro, Amenaza de bomba, Sabotaje/Manipulación, Disturbios públicos, Espionaje industrial, Chantaje/Extorsión, Manipulación de Datos, Tráfico de Datos».

Elementos que ponen en detrimento a la Seguridad de la Nación y el desarrollo de la Defensa Integral.

Encarando la defensa

En virtud de lo anteriormente planteado, el Sistema Metro es de servicio público, por lo que se observa la necesidad de desarrollar una propuesta para el diseño de un programa de gestión de riesgos, formulándonos la siguiente pregunta: ¿Constituye un programa de Gestión de Riesgos en el Sistema Metropolitano de Transporte Subterráneo Masivo de personas una posible solución para lograr disminuir las amenazas en los sistemas metros del país? Sistemas que en resumen lo integren, no solamente en relación con los ya tradicionales y críticos problemas de transporte masivo de personas, sino desde una perspectiva verdaderamente asociada a la defensa integral, abarcando la globalidad de las diferentes dimensiones del desarrollo de la seguridad y defensa de la nación, como son, entre otras, las siguientes: seguridad, desarrollo económico, aspectos político-territoriales,  infraestructura  y medio ambiente.

A su vez debe señalarse que la defensa integral de la nación, abarca todas esas dimensiones, así como la pertinencia de la investigación para el estudio y comprensión de la multidimensionalidad de los problemas. Por ejemplo, es el caso de las dependencias territoriales, dado que ya existe un claro conflicto entre la necesidad de presentar planes o propuestas de defensa que tomen en cuenta una de estas dimensiones solamente (servicio público,  proteger el medio ambiente, y participar permanentemente en salvaguardar la independencia vs. desarrollo económico); por lo que es preciso en esta ocasión conciliar ambas necesidades para que se garantice la defensa integral, mediante una solución equilibrada que optimice las metas; de lo contrario están condenadas al fracaso.

La República Bolivariana de Venezuela, país de grandes riquezas y en especial petrolera, siempre en su crecimiento poblacional y desarrollo en lo social, ha demostrado el gran avance en los Sistemas Metropolitanos Subterráneos Masivos de Personas, y de allí la importancia del despliegue que tienen en la movilización y desarrollo integral de la nación, fundamentados en los principios de la Defensa Integral como un todo en la unión cívico-militar.

Por lo antes expuesto, nuestro artículo se sustenta en el ordenamiento jurídico nacional que reposa en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), en el Título VII, Art. 322, que señala:

«La seguridad de la Nación es competencia esencial y responsabilidad del Estado, fundamentada en el desarrollo integral de ésta y su defensa es responsabilidad de los venezolanos y venezolanas; también de las personas naturales y jurídicas, tanto de derecho público como de derecho privado, que se encuentren en el espacio geográfico nacional».

En el mismo orden de ideas, pero ahora en el ámbito socionatural y tecnológico, se establece en la Ley de Gestión Integral de Riesgos Socio naturales y Tecnológicos (2009), los elevados fines de la gestión integral de riesgos. En tal sentido, se observa:

Artículo 2°. Gestión Integral de Riesgos: «La gestión integral de riesgos socionaturales y tecnológicos es un proceso orientado a formular planes y ejecutar acciones de manera consciente, concertada y planificada, entre los órganos y los entes del Estado y los particulares, para prevenir o evitar, mitigar o reducir el riesgo en una localidad o en una región, atendiendo a sus realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales y económicas».

Sobre las bases de este articulo, se orientan las líneas de acción de la gestión integral de riesgo de la República, dando sustento con definiciones en su Art. 5° y planes de acción en el Art. 8°, en sus numerales 10 y 11 de esta Ley referente a Lineamientos de la Política Nacional. En dichas materias se refiere a lo siguiente:

La transversalidad de la política nacional de la gestión integral de riesgos socionaturales y tecnológicos se desarrollará a través de los siguientes lineamientos, basado en los numerales:

«10. Las instituciones públicas y privadas, destinarán los recursos humanos, materiales, técnicos y económicos requeridos para responder oportuna y coordinadamente ante aquellos eventos adversos que pudieran afectar cualquier zona del país.

  1. Todas las instituciones públicas deben garantizar su preparación para la instrumentación de manera rápida, diligente, coordinada y efectiva de acciones de respuesta y rehabilitación en caso de emergencias o desastres».

La Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos, determinará con base en lo antes expuesto la responsabilidad y el proceder de las instituciones públicas en la materia, permitiendo que el Estado ceda atribuciones a los entes que le representan, con el fin de contribuir a la defensa integral y el mantenimiento del orden interno.

En este orden de ideas, de acuerdo a la LOSN-2002, en su Art. 3° se define la

«Defensa integral […] es el conjunto de sistemas, métodos, medidas y acciones de defensa, cualesquiera sean su naturaleza e intensidad, que en forma activa formule, coordine y ejecute el Estado con la participación de las instituciones públicas y privadas, y las personas naturales y jurídicas o extranjeras, con el objeto de salvaguardar la independencia, la libertad, la democracia, la soberanía, la integridad territorial y el desarrollo integral de la Nación».

Por lo tanto, la seguridad y defensa ya no se conciben meramente en forma militar, sino integral; es decir, de toda la sociedad y en todos los ámbitos: político, cultural, económico, geográfico, ambiental, social y militar.

Ahora bien, el Art. 28 de la misma Ley define la movilización como

«…el conjunto de previsiones y acciones preparatorias y ejecutivas destinadas a organizar el potencial existente y convertirlo en poder nacional, abarcando todos los sectores de la Nación tanto públicos como privados, para hacer más efectiva, armónica y oportuna la transición de una situación ordinaria a otra extraordinaria».

De la definición que la propia LOSN-2002 da a la movilización, se desprende que se otorgan amplias facultades para que las autoridades nacionales utilicen toda clase de bienes, tanto públicos como privados, para emplearlos para la mejor defensa de la Nación y la rápida transición de una situación ordinaria de tranquilidad a otra extraordinaria de confrontación o emergencia interna o externa de cualquier naturaleza.

Es importante destacar que según dispone el Art. 29 de la LOSN-2002, la movilización sólo procede una vez decretado el estado de excepción, el cual estará sustentado en el Art. 338 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, ya sea por un estado de alarma, cuando se produzca catástrofes, calamidades públicas, un estado de emergencia económica o un estado de conmoción interior o exterior en caso de conflicto externo o interno, siguiendo los pasos y requisitos que para ello establecen la Constitución y una ley orgánica de estados de excepción.

En tal sentido, sólo luego de decretado un estado de excepción, el Presidente de la República podrá ordenar la movilización total o parcial en cualquiera de los ámbitos que establece la Constitución y las leyes respectivas, en todo o en parte del territorio de la República. Siendo la movilización una consecuencia de la declaratoria de un estado de excepción, y dado que el único facultado para su declaratoria según establece la Constitución es el Presidente de la República, es concluyente que la autoridad encargada de la movilización sea, precisamente, el Presidente de la República en consejo de ministros, el cual, conforme lo dispone el Art. 30 de la LOSN-2002, será asistido en esta actividad por el Consejo de Defensa de la Nación, los Ministerios y demás organismos involucrados.

Los planes de movilización deberán ser elaborados y ejecutados por los Ministerios y otros organismos especializados, de acuerdo con sus competencias y a las directrices emanadas del Presidente de la República. Es importante destacar que conforme lo dispuesto en el Art. 31 de la LOSN-2002,

«[…] Los gastos a que dé lugar la movilización se consideran inherentes a la seguridad y defensa de la Nación. El Presidente o Presidenta de la República adoptará las medidas que crea conducentes para adecuar el presupuesto de gastos a las circunstancias de excepción, de conformidad con las leyes».

Por último, es importante destacar el contenido del Art. 32 de la LOSN-2002, según el cual

«El Presidente o Presidenta de la República podrá disponer el empleo de la Fuerza Armada Nacional para coadyuvar en el control y funcionamiento de los servicios públicos o de las empresas básicas del Estado para la vida económico-social de la República. Igualmente, podrá ordenar que el personal de tales servicios o empresas quede sometido temporalmente al régimen militar, si se hubiere decretado el estado de excepción».

Es por lo antes expuesto que, en primer lugar, puede el Presidente de la República ordenar a la Fuerza Armada que colabore, asista o coadyuve en el funcionamiento de las empresas del Estado básicas o de servicios públicos. La actuación de colaboración no puede derivar, por ello, en atribuciones activas por parte de la Fuerza Armada, la cual deberá limitarse a otorgar el soporte necesario a los empleados de las empresas básicas o de servicio público.

En segundo lugar, y de conformidad con esa norma, podrá el Presidente de la República ordenar a la Fuerza Armada que intervenga a las empresas básicas o de servicios públicos, cuyo personal quedará sometido al régimen militar. Va de suyo que tal potestad, como aclara la norma, solamente puede ejercerse en el marco de la declaración de un estado de excepción. De allí que, en definitiva, esta intervención ha de ser acordada con ocasión de la movilización militar.

Ahora bien, para determinar qué empresas estarían sometidas a una eventual militarización, en virtud de la declaratoria de un estado de excepción conforme a la norma en referencia, debe tenerse en cuenta la naturaleza de la actividad prestada y, sobre todo, si ésta fue declarada servicio público por la Ley.

En consecuencia, cabe destacar, la importancia de que todo Sistema Metropolitano de Transporte Subterráneo Masivo de Personas, debería tener un Programa de gestión de riesgo, que le permita realizar el análisis oportuno de cada uno de los eventos internos y externos que pudieran afectar la calidad de su operatividad y limitar el despliegue del servicio, así como clasificar la magnitud y potencialidad de afectación antes de la ocurrencia del evento de orden interno, permitiendo brindar al profesional de la Seguridad de la Nación, como a los trabajadores de dichas empresas, una apreciación en forma condensada acerca de las pautas y técnicas a seguir ante el abordaje de las amenazas en el Sistema de Transporte Metro, para la defensa integral de la Nación.

Partiendo de lo anteriormente expuesto, la aplicación de métodos como el Mosler,[2] el cual sirve para identificar, analizar y evaluar factores de riesgo, así como aplicar análisis y clasificación de los mismos, y tiene como objetivo identificar, analizar y evaluar los factores que puedan influir en su manifestación y afectar en este caso el mantenimiento del orden interno del Sistema Metro.

Partiendo de que aunque el resultado es numérico, la escala de ese resultado será cualitativa. El mismo debe contar con una estructura que permita cargar los datos solicitados de manera fidedigna, suministrado por profesionales en este ámbito, avalando y constituyendo la clave del éxito del mismo, teniendo como objetivos los siguientes: Facilitar a los usuarios el uso del Programa de Gestión de Riesgo que se empleará en los Sistemas Metro para la Defensa Integral de la Nación; Detectar y controlar las condiciones de riesgo en los Sistemas Metro adoptando medidas preventivas; Detectar y controlar las acciones inseguras, educando y capacitando a los trabajadores de los Sistema de Metro; Establecer registros y base de datos,  que permitan establecer normativas internas que eviten la ocurrencia o repetición de  accidentes en el Sistema Metro que afecten la defensa integral.

Teniendo como misión contribuir en la Defensa Integral de la Nación, permitiendo al Sistema Metro planificar, organizar, asesorar, ejecutar, supervisar la acción oportuna y promover acciones permanentes para evitar accidentes que pudiesen afectar a las personas, y a la vez formar en éstos una cultura preventiva, ajustado a los nuevos tiempos con la visión de permitir, planificar, organizar, asesorar, ejecutar, supervisar la acción oportuna con visión de Estado.

En conclusión, la incorporación de un Programa de Gestión de Riesgo en el Sistema Metro para la Defensa Integral de la Nación, potenciará el desarrollo de actividades referidas a la investigación e innovación tecnológica dentro del campo de la Gestión de Riesgo en los Sistemas de Metros.



[1] Véase E. Frigo (2013): Seguridad Corporativa. Estructura para la administración de riesgos causados por la naturaleza. [Consultada el 1 de octubre del 2014, en http://www.forodeseguridad.com/artic/segcorp.htm]. El Prof. Edgardo Frigo es Director General de este Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad. Es Profesor universitario, capacitador, consultor y escritor, es director de cursos y congresos internacionales de Seguridad en toda la región, entre ellos los Congresos Panamericanos de Seguridad Privada, y asesora a corporaciones, grupos empresarios de la Seguridad y organismos gubernamentales en distintos países. Es Director General del FPLS (Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad, la principal red profesional de Seguridad en América Latina). También es Director Académico de FESESUR, la Federación de Seguridad del Mercosur, y de FEPASEP, la Federación Panamericana de Seguridad Privada. Como experto es un referente latinoamericano en Seguridad Privada.

[2] Fuente: forodeseguridad.com. Véase en http://segured.com/2014/el-metodo-mosler-sirve-para-identificar-analizar-y-evaluar-factores-de-riesgo/

]]>
Planificación y Gestión para un Nuevo Hábitat. Newton Rauseo Díaz http://blogger.fevp.gob.ve/2019/04/planificacion-y-gestion-para-un-nuevo-habitat-newton-rauseo-diaz/ Mon, 01 Apr 2019 09:44:24 +0000 http://blogger.fevp.gob.ve/?p=932 Newton Rauseo Díaz

Arquitecto, Doctor en Arquitectura (ambos en la Universidad Central de Venezuela, UCV), Maestría en Artes, Diploma de Postgrado (ambos en Diseño Urbano, Oxford Brookes University, Inglaterra). Profesor Titular e Investigador en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV. Amplia experiencia en el ejercicio profesional de la planificación urbana y del diseño urbano en Venezuela.

Universidad Central de Venezuela

Área de Estudios Urbanos / Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva

Correo electro. newrau@gmail.com

Resumen

Partimos por concebir a todo asentamiento humano como un medio o sistema producto de la producción social de la sociedad que asienta, como hábitat artificial materializado sobre un espacio natural ecológico. La ciudad -o medio urbano- es el hábitat de concentración humana que -desde la villa o burgo como totalidad producida por la sociedad feudal occidental- ha evolucionado como asiento de la sociedad capitalista desde la modernidad, con su modo-modelo propio de vida. La planificación del hábitat en el siglo XX alcanzó relativamente poco los objetivos de prever un buen desarrollo que beneficiara a todos los habitantes, en particular en la ciudad. Planteamos una relación dialéctica planificación-gestión, y algunos paradigmas en las dimensiones del habitar el ecosistema, a ser considerados por entes de la planificación social de la sociedad, para un nuevo hábitat que ofrezca la máxima felicidad posible para sus habitantes.

  1. Introducción

La relación espacio-sociedad del hábitat moderno, en la Venezuela del siglo XX, ha sido aquella producida por gestión de entes dominantes (el Estado y su poder político, y la Sociedad Civil y su poder económico), y dominados (la Sociedad Comunitaria y su poder social). Los procesos de producción de hábitats están fundamentados en la práctica social[1] y en la práctica espacial de una estructura impuesta por el modo de producción capitalista que produce morfología diversa en los hábitats urbano, rural, indígena y otros.

La práctica social del poder dominante favoreció la explotación devastadora del espacio ecológico (extractivismo de hidrocarburos) y la consolidación de una sociedad dividida en clases sociales, alienada en la inmediatez del consumo artificial en la medida que el ingreso familiar lo permitía. La gestión de sus agentes y sujetos planificadores (públicos, privados) no escaparon de ello en la producción de ideas y propuestas del deber ser del hábitat: proporcionaron soluciones relativamente abstractas en tanto divorciadas de las realidades concretas de la mayoría de la población, focalizadas en la alienación al marco económico dominante, prestando poca atención al marco social imperante, a los rápidos cambios productivos y a las transformaciones globales en la dialéctica cultura-tecnología que el capitalismo imponía a la sociedad y su hábitat -en espacial el urbano- y sus consecuencias positivas-negativas. Pretendieron justificar la deformada visión retrospectiva de la realidad fenomenológica de la dialéctica ciudad-sociedad con la excusa de la rápida dinámica cambiante que imponía la situación capitalista mundial; entonces, la realidad -lejos de ser motivo estimulador e impulsador de cambios valederos- se convirtió en resignación a la mercantilización y al hecho paralizante de ideas y de praxis, de utopías y de nuevos paradigmas de mejorar la calidad de vida de los habitantes. La ciudad materializada como mero objeto comercial del capitalismo debe ser superada.

Nuestra visión de la dialéctica espacio-sociedad, en tiempos de transición social, está en el análisis científico de la realidad social y en la prospectiva paradigmática de la dialéctica mejor hábitat-mejor sociedad como utopía[2] factible. Hacemos una reflexión para potenciar la importancia de estudiar la realidad Habitar-Habitante-Hábitat. La aplicación de esta trialéctica[3] es necesaria por todo grupo social como totalidad estructurada en búsqueda de la realidad, hacia un nuevo sistema que posibilite la utopía ecosistémica de la trialéctica Ecología-Comuna-Hábitat para garantizar la felicidad social.

Habitar en el sentido de permanencia socio-cultural, cotidiana en un territorio natural; espacio de residir, de producir, morada constante de manera de cubrir habitualmente las necesidades y deseos de todos los seres humanos individuales y en colectivo, de los habitantes del planeta Tierra en sociedad. Esto implica un modo de producción social sustentable y sostenible del lugar a habitar.

Con habitantes nos referimos a los seres humanos que habitan en producción del espacio en la Tierra, ya sea en forma individuo-familia dispersa en la superficie geográfica -el medio rural- o concentrada en la misma -el medio urbano-, o de forma particular a etnias ancestrales -el medio indígena-. Hacemos una consideración sobre la necesidad de superar la forma de dominio del medio urbano sobre el medio rural y cualquier otro medio de asentamiento humano impuesta por el capitalismo.

Hábitat concebido como medio físico artificial, aquel medio natural modificado por los habitantes de una sociedad -que es manifestación de relaciones sociales de producción específica (ej. capitalista en el siglo XX, con dominio del lucro)-, hacia otra donde domine la vida digna de todos los sujetos-objetos sociales; y de sus formas de asentamientos -urbanos, rurales, indígenas, otros- que, además de ser reflejo y símbolo de su práctica social y su práctica espacial, condiciona significativamente estas prácticas. Hábitat como medio para asentar a la humanidad y sus procesos espacio-tiempo-sujeto-objeto-praxis de lo social, lo económico, lo político, lo cultural para determinar lo físico y viceversa.

  1. Planificación y gestión

Nuestros análisis críticos nos llevan a creer crucial -para quienes ejercen el oficio de la planificación- que en el abordaje del tema habitar tome relevancia la visión humanista, la aproximación de aquellos actores (teóricos, vecinos) que proporcionan diversas percepciones, concepciones y vivencias para conocer-entender la lógica de los asentamientos humanos, que no es sólo la lógica del capital. Concebimos la gestión como proceso estratégico y la planificación como instrumento (empírico, científico) técnico, elaborado por entes (privado, público, comunitario, otros) para la administración-contraloría del hábitat en el tiempo. Particularizamos el hábitat urbano.

La gestión es determinante en los procesos de urbanización. Por ello, planteamos como paradigma del habitar el espacio urbano una nueva lógica que debe ser la lógica del espacio social urbano, en oposición a la lógica hegemónica del espacio del capital en lo urbano. Nuevas relaciones a concebir, a producir, para la transformación de las existentes. Las relaciones entre los miembros de la naturaleza (atmosfera, clima, tierra, agua, plantas, animales, humanos) son dialécticas. Tratamos la dialéctica en la relación (contradicción) de producción fundamental en el capitalismo: sociedad humana-naturaleza vs. relación (contradicción) propiedad-capital-trabajo.

Concebimos que los procesos `formales´ de gestión urbana (bajo modo de gestión institucional y/o co-gestión) comienzan cuando se gestan ideas para obtener productos necesarios y deseados (físicos, sociales, económicos, políticos, culturales), se continúan con las diligencias de planificación, proyectos, y materialización de estos, y se extienden con la administración y contraloría de dichos productos en el tiempo. En contraste, los procesos `no formales´ de gestión urbana (autogestión) siguen un modo más espontáneo, propio del caso. En nuestro análisis detectamos tres entes de gestión social global en la producción y transformación social del hábitat venezolano: la Sociedad Civil, la Sociedad Comunitaria y el Estado, y sus respectivos agentes y actores. Estos no actúan de forma homogénea, directa, lineal como gestores productivos de la totalidad de la morfología social, económica, política, física, cultural urbana; sino más bien de forma heterogénea, dialéctica, que tiene sus acciones, reacciones y contradicciones propias de cualquier proceso del capitalismo. En algunos casos se produce el dominio de uno o dos agentes y actores respecto al(os) restante(s), todo dependerá de los procesos de urbanización y de la fenomenología histórica del hábitat estudiado; es decir, el estudio de la relación entre los hechos (fenómenos) sociales y el ámbito en que ocurrieron estos en un espacio real concreto y en un tiempo determinado.

Al respecto, exponemos algunas ideas a estudiar más a fondo:

-Profundización del análisis crítico de la evolución -en la modernidad del siglo XX como antecedente inmediato- de la relación (contradicción) humanidad-naturaleza en la sociedad venezolana dentro del contexto social urbano, rural e indígena; con una visión prospectiva para el siglo XXI a raíz de la realidad de nuevos procesos de cambios socio-políticos.

-Diagnóstico de la práctica social capitalista -propiedad-capital-trabajo-, como consecuencia del análisis anteriormente planteado, y su acción en la práctica espacial de la sociedad: morfología social, morfología económica, morfología política, morfología física, morfología cultural. Hacer énfasis en el hábitat urbano como realidad concreta de la evolución social venezolana.

-Se plantea la gestión como acción participativa y activa de agentes y actores involucrados en la producción social del espacio en un territorio, para la materialización empírica o científica de planes, programas, proyectos, y la ejecución de ellos, como parte de la producción social del hábitat; como práctica social para materializar la práctica espacial y sus morfologías. La gestión como proceso colectivo antes que individual y segregativo.

-Desarrollo de teorías sobre tipos de gestiones interactuantes, no excluyentes; como hipótesis que buscan explicar una realidad concreta en su objetivo de alcanzar una verdad.

.La gestión social como proceso estratégico de producción y transformación social: que materializa instrumentos técnicos-políticos producidos por entes urbanos para la gerencia y la ejecución material de productos y obras. Entes que ejercen la administración-contraloría de los mismos en el tiempo.

.La gestión social corporativa como modo de incluir agentes-actores y factores (privados, estatales, comunitarios, otros) necesarios para la consecución de metas y objetivos urbanos como hábitat para todos los habitantes.

-La gestión social sustentable basada en las tareas necesarias para detectar recursos, fortalezas y potencialidades productivas endógenas del habitar el territorio estudiado: naturales, ambientales, socioeconómicos-culturales, financieros, etc., para la materialización morfológica del espacio físico social. La sustentabilidad vista no como un recurso para el capital, sino como una necesidad social para sostenibilidad de fuentes de vida en la Tierra para siempre; como la administración de todo en el tiempo, para ser aprovechados en el presente con una visión de preservarlos y reproducirlos para el bienestar y poder perenne de la gente, que pueda ser traspasado de generación en generación.

Concebimos la planificación urbana como gestión social colectiva en el sentido de intervención de lo político (el Estado) sobre la articulación específica de las diferentes instancias de una formación social (la Sociedad Civil, la Sociedad Comunitaria), en el seno de unidades colectivas urbanas existentes (parroquias, desarrollos residenciales, barrios pobres, centros productivos) de reproducción de la fuerza de trabajo, con el fin de asegurar su reproducción ampliada, de tolerar las contradicciones no antagónicas y regular con justicia social las antagónicas, asegurando así la realización de los intereses de la sociedad conjugado a la formación social y la reorganización del ecosistema urbano. Todas ellas son utopías alcanzables. En donde son notables las fallas es en la ejecución y administración, por un lado de los decretos oficiales, y por otro, de los objetos-bienes producidos por los agentes estatales. Ya no se trata de prometer políticamente algo que no va a cumplir con las expectativas de la comunidad, ni va a significar las grandes inversiones, ni las intervenciones macros, mega soluciones, proyectos monumentales para enaltecer el ego y alcanzar intereses de actores políticos, empresarios, planificadores, etc. Es necesario la acción multiplicadora de lo urbano (físico espacial, social, económico, cultural) como resultado de una nueva concepción de gestión, revalorizando espacios físicos, beneficios socio-productivos, inversiones varias, satisfacción de la salud, de la educación, del sano ocio; es decir, calidad urbana, y en consecuencia, calidad de vida. Una clave está en el espacio público abierto como estructurador del espacio social. Es ineludible el estudio e implementación de nuevos modelos de gestión activa para la consecución de objetivos en donde estén representados todos los entes.

Sabemos que en la relación realidad-utopía de la dialéctica espacio-sociedad, los planes y proyectos urbanos son lo que sus planificadores quieren que sean; por tanto, es importante la participación de agentes y actores comprometidos socialmente para definir complejidad, intereses, modelo compartido, continuidad en la gestión, importancia de presupuestos, estrategias. Por ejemplo, orientar los asuntos de la vivienda en función de la planificación urbana en términos de principios como: respeto a la naturaleza; desarrollo sustentable; organización comunitaria; ordenación social del hábitat urbano. Es decir, al hacer Ecología-Comuna-Hábitat, las políticas del habitar se están orientando hacia dimensiones más relacionadas con el derecho y los deberes de los habitantes al hábitat; ya que el centro no es sólo el ser humano como individuo, como convenientemente se enfoca los asuntos urbanos en el capitalismo, sino la sostenibilidad del ecosistema. En la práctica, urbanización y vivienda se complementan; bastaría conocer en qué ocasiones es prioridad la una sobre la otra, pero siempre funcionando conjugado como totalidad. La vivienda surge con alguna prioridad, una vez definido el proceso de urbanización. Las familias, previamente registradas y caracterizadas, tendrán la oportunidad de participación activa en la toma de decisiones del diseño de su hábitat colectiva e individual, dentro de una oferta tipológica en función de sus formas de habitar, de densidades habitantes/construcción definidas bajo premisas que establezcan sustentabilidad de los recursos existentes y exigidos para el hábitat urbano en el tiempo.

Planeamiento y Gestión Corporativa, como medio de guiar la interrelación y protagonismo activo entre los actores involucrados, en especial los habitantes organizados en comunidades. Donde lo básico de la planificación sea la valorización de lo existente en lo físico (espacio abierto-edificado) y en lo no físico (socioeconómico-cultural) que debe fortalecerse por razones de calidad de vida ambiental; por lo que tiene de significado para los habitantes, sin descartar nuevas intervenciones de apoyo a estas razones. Flexibilidad de acciones como medio de incorporar procesos sociales que surgen en el tiempo, por la propia dinámica de la sociedad, imposible e inconveniente de controlar absolutamente por la planificación. Especial atención debe ser prestada a instrumentos y mecanismos de información, promoción, difusión, comunicación y contraloría entre los entes planificadores y gestores, y las comunidades sujeto-objeto de la planificación y gestión.

Gestión Sustentable y sostenible, basada en la administración-contralora de fortalezas y potencialidades existentes en el sitio: patrimonios naturales, humanos y culturales; de forma que puedan ser aprovechados en el presente con la visión de preservarlos y fomentarlos para su provecho en el futuro. Es decir, como fuente inagotable de riquezas; en donde la comunidad como sujeto (cognitivo, líder, decisorio) pueda ser poder en el sentido de decisión, mantenimiento, control de su territorio en el tiempo; que ese poder pueda ser pasado de generación en generación, amparado en la Constitución, Leyes, Ordenanzas. La dinámica que lo sustenta es: la fuerza social de las organizaciones comunales; los procesos descentralizadores de los agentes del Estado; los objetivos sociales y económicos de la Sociedad Civil; los objetivos sociales de la Sociedad Comunitaria; la democratización de las decisiones; la materialización de proyectos de estructura física, y de apoyo a las actividades que se realizan en hábitats urbanos; el marco jurídico y de gestión que garantice la continuidad de los procesos. Todos ellos trabajando como un sistema participativo, teniendo al hábitat como marco ecológico de actuación directa.

  1. Dimensiones de planificación

Hablar de planificación es referimos a la acción científica de prever lo mayor y máximo posible -en las Ciencias Sociales- el deber ser en las actividades de la sociedad y en el hábitat humano. La planificación vista como miembro activo de una totalidad que es la producción social del espacio social, de esa gran y mayor obra de arte de 5

civilización que es el hábitat humano y, para nuestro interés, el hábitat urbano. Los factores y elementos actuantes en los procesos productivos de la vida social, de la vida del colectivo, en donde se adecua la vida individual, la vida familiar, deben estar insertos en la planificación. Los elementos fundamentales a considerar por la planificación en los procesos de urbanización lo identificamos en cinco vértices: la propiedad de la tierra; los procesos de producción (reproducción)-transformación de los objetos urbanos; los procesos de distribución-intercambio de dichos objetos; los procesos de consumos de los mismos y; los procesos de administración en el tiempo de los objetos producidos.

Exponemos algunos asuntos de nuestra visión urbana prospectiva y paradigmática en cinco dimensiones:

– Dimensión ecológico-ambiental

Compartimos la idea de algunos estudiosos, como Manuel Barroso (S/F), en la concepción de que los seres humanos pertenecemos a la naturaleza y olvidarlo sería alienarnos a su destrucción. Además, el 2º Plan de la Patria (2013, 14) en su V objetivo, establece “[…] la necesidad de construir un modelo económico productivo ecosocialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional y óptimo de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza”. El nuevo orden humanístico buscará evaluar, generar y aplicar soluciones sociales a los asuntos ambientales bajo la visión de preservación del ecosistema como patrimonio socioeconómico, su uso bajo criterios sustentables y sostenibles. Se plantea materializar planes e intervenciones estructurantes (función-gestión del Estado) de dotación de componentes macros y medios a escala regional y urbana; y complementarios (función cogestionada Estado-comunidades) como: áreas de protección ambiental; forestación de territorios regionales y urbanos; eliminación y prevención de agentes depredadores del ambiente; mitigación de riesgos naturales y geotécnicos; selección, depósito, reciclaje de desechos sólidos para su reutilización; planes estratégicos tecnológicos eco-ambientales.

– Dimensión político-social

La práctica real ha demostrado que la actual división política territorial no se corresponde con la realidad funcional concreta, ni con la ciudad como totalidad social. Caracas, por ejemplo, como capital de la Nación, no debe ser una suma de municipios; es una totalidad compleja, política y socialmente. Es urgente rectificar su gestión, con una re-ingeniería territorial para disminuir su dependencia, y una planificación global, con la estructuración de un nuevo Distrito-región Capital que conjugue el área metropolitana y los estados Vargas y Miranda, indispensables para su abastecimiento y funcionamiento. Necesidad de nuevos paradigmas sobre el llamado capital social; pero también, sobre la transformación, sin mercantilismo, del mercado inmobiliario y los procesos de financiamiento en la producción de tierra urbanizada. En cuanto a relaciones sociales, un asunto ineludible es la propiedad de la tierra y de los bienes urbanos en la reformulación de algunas políticas estatales. Mientras no se defina la conveniencia de que la vivienda sea considerada <medio> en la producción social, el tema de su propiedad será engorroso para el cambio social. Se atenderá la socialización de la propiedad inmueble, que considere diversas formas de propiedad colectiva: de la tierra, bienhechurías, construcciones, superando la concepción de propiedad privada individual del mercantilismo. La adjudicación de vivienda dejará explicito la propiedad del inmueble familiar, vecinal y comunal, con claros derechos y deberes en cuanto a gestión corresponsable de los espacios físicos del hábitat urbanizada. El Estado fortalecerá con planificación social la gestión social, mediante: atención rápida y eficiente a las demandas de consumo social necesario y justificado (alimento, salud, equipamiento); formación de conciencia social y fortalecimiento organizativo para materializar el Poder Popular; capacitación de la comunidad para la autogestión; instrumentar la acción directa e indirecta en las decisiones urbanas; fortalecer la cogestión estipulada en la Ley de las Comunas, para acelerar la ejecución de las diversas escalas de ordenamiento y desarrollo físico, para la atención a las necesidades de la mujer, los niños, los adultos mayores, los discapacitados, los indigentes y otros; incorporar profesionales de las Ciencias Sociales, económicas y humanísticas a los planes, programas y proyectos urbanos, con el fin de potencializar nuevos modos de relaciones sociales y mejorar la calidad de vida.

– Dimensión económico-productiva

Es necesario conformar un ecosistema equilibrado, asumido con una visión sistémica Ecología-Comuna-Hábitat, que estimule y fortalezca relaciones sociales de producción que considere no sólo la productividad, sino también la vida en colectivo como expresión de cultura social de masas acorde a su naturaleza ambiental. Los territorios para la producción serán sólo aquellos con potencialidades productivas sustentables acorde a su medio ambiente natural, y sostenibles acorde a las escalas de productividad. Hay que desarrollar y equipar los territorios urbanos de centros y ejes socio-productivos en función con centros y ejes de socio-consumo, para el fortalecimiento de cadenas temáticas productivas. La política habitacional será planificada bajo el paradigma de que la vivienda es un componente ineludible de las unidades económicas-productivas. Se plantea la industrialización de la construcción, priorizando tecnologías propias bajo recursos naturales regionales del territorio venezolano. Es imperativo planes y programas estructurantes y complementarios para: materializar espacios productivos de bajo impacto ambiental; activación y 6

desarrollo de diversas formas de propiedad de producción social; grupos de intercambio solidario; libre asociación de productores; cogestión para la producción; adecuación del sistema educativo-formativo a un modelo productivo social, de apoyo tecnológico, apoyo financiero; sistema de distribución alternativos (estatales, comunales) de insumos y productos; sistema de consumos (intermedio, final); servicios para incrementar capacidad productiva comunal; programas de desarrollo tecnológico: industrialización de la producción primaria, de la construcción, autoconstrucción, prefabricación, etc.; articulación al tejido industrial urbano de empresas sociales de producción micro e intermedia, de abastecimiento social, de transporte social.

– Dimensión físico-funcional

El proceso de urbanización puede potencializar las fortalezas actuales detectadas en la base de datos obtenidos por el Estado, de esta vez con énfasis en dotación cualitativa. Los espacios públicos sociales pueden ser rectores de los privados, para dignificar la vida urbana. Privilegiar las manzanas-Comunas antes que las parcelas-familias, como praxis de lo colectivo antes que lo individual; no sólo el diseño físico urbano, también la gestión de los procesos de consecución y administración de un hábitat digna. Ningún espacio quedará sin gestor asignado. La comunidad organizada puede ejercer la administración-control de su hábitat. La manzana es receptora de viviendas, pero también de usos y actividades complementarias: socio-productivos, servicios, ocio, etc., convenientes y necesarios a los habitantes. El diseño urbano resultará de las formas de vida de los sujetos culturales acorde a su sitio ecológico, con mezcla de usos y actividades no contaminantes en el patrón unitario urbano. Las nuevas densidades poblacionales y constructivas privilegiarán el criterio de ciudad compacta, alta densidad a baja altura, en función de potencialidades naturales e intereses humanísticos; aplicar tecnologías apropiadas al contexto geográfico-climático, cultural, socio-productivo, físico urbano, donde se produce el hábitat. Sabiendo el poder simbólico-significativo del espacio físico artificial, se impulsará una arquitectura ambiental que responda a necesidades sociales nacionales, a características ecológicas locales, con tecnologías apropiadas a materias primas regionales; resultando tipologías arquitectónicas ambientalistas. El hábitat y su arquitectura representarán un medio para dar al venezolano una base segura a su existencia, como significado socio-cultural, como obra, como arte, con valor de uso, y menos de cambio. Aplicación de materiales y equipamientos duraderos, maximizando la estética arquitectónica-urbana. Industrialización de insumos constructivos para la producción masiva de viviendas. Intervenciones estructurantes y complementarias para dotación de: redes de infraestructura (aguas potable y servida, energía, gas, teléfonos, etc.); sistema de espacios y movilidad pública (peatonales, vehiculares, transporte, etc.); equipamientos para asentamientos metropolitanos, distritos-motores, comunales (salud, educación, recreación, deporte, seguridad, ocio, los que demande la tríada mujer-niño-adulto mayor.); viviendas con espacios socializados; otros para mejorar la vida.

– Dimensión socio-cultural

El hábitat venezolano es mestizo pues mestiza es la población que lo produce y se asienta en él. La complejidad humana hoy resulta del sincretismo cultural de los habitantes. Sus clases sociales, y estratos, tienen una trayectoria cultural que ha evolucionado con diversidad; en particular la clase popular que se fortalece como nueva cultura social. Se impulsará el compromiso de construir nuevos valores hacia una cultura colectiva, sin divisiones. Tarea esencial del proceso de urbanización serán los planes y programas estructurantes y complementarios para la reafirmación y consolidación de los caracteres que definen lo patrimonial en cada región, le dan identidad socio-cultural, con una conducta ética-estética reconocida por la gente; principalmente en el hábitat urbano. Para ello será preciso: incorporar la cultura y la identidad de las comunidades y sus modos de habitar en el proceso de producción, reproducción, transformación social de los hábitats humanos; promover la protección, rehabilitación, restauración, sostenibilidad, divulgación del patrimonio cultural desde el ordenamiento territorial; localización, adecuación y dotación de estructuras socio-físicas en zonas estratégicas para el cultivo del arte en todas sus manifestaciones (tradicional-costumbrista, clásico, contemporáneo); orientar la conformación de redes culturales y estrategias de intercambio y cooperación entre ellas; impulsar la utilización de espacios públicos sociales para la expresión y difusión de identidades, manifestaciones y producciones culturales y artísticas.

  1. Reflexión

El hábitat es centro social donde convergen, entre muchas cosas, ideologías, objetivos, intereses de sus habitantes, regidos por acuerdos de gestión para habitar.

La Planificación Social del Hábitat no es una panacea milagrosa, pero sí necesaria para prever eficazmente el futuro. La gestión-praxis social hacia nueva sociedad-hábitats, determinará y alcanzará objetivos cuantitativos y cualitativos de los agentes fundamentales de producción-transformación social: el Estado y las comunidades sujeto-objeto del hábitat, permeable a agentes privados interesados en asuntos sociales, todos buscando mejor calidad de vida en acción cogestionada-corresponsable. 7

El socialismo científico como sistema para la liberación humana, es una utopía compleja pero alcanzable. En transición se hace necesario evolucionar la abstracción de la dialéctica espacio-sociedad, dando un salto de realidad teórico-práctico-metodológico cuyo norte social sea la trialéctica Ecología-Hábitat-Comuna.

Referencias bibliográficas

– Barroso, Manuel. (S/F). “Autoestima: Ecología o catástrofe”. Caracas. Editorial Galac.

– Gómez de La Vega, Luis. (2009). “Una definición de la Trialéctica”. Recuperado el 13 de septiembre de 2017. http://la-trialectica.blogspot.com/2009/11/una-definicion-de-la-trialectica.html

– Lefebvre, Henri. (1991). “The Production of Space”. Oxford. Blackwell Publishing.

– Mannheim, Karl. (1973). “Ideología y Utopía: Introducción a la Sociología del Conocimiento”. Madrid. Editorial Aguilar.

– PSUV. (2013). “Plan de la Patria. Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación, 2013-2019”. Caracas.

[1]Acorde con Henri Lefebvre (1991), la práctica social es el accionar de la humanidad para producir el espacio social, espacio material, real, dominante; la práctica espacial es resultado del accionar de esta práctica social en espacio social, económico, político, cultural, físico, y sus morfologías.

[2]Acorde con Karl Mannheim (1973), quien considera utópicas las orientaciones que trascienden la realidad, las ideas que trascienden la situación, y que producen concretamente un efecto transformador en el orden histórico-social existente.

[3] “La Trialéctica, conocida también como Metodología Compleja, se fundamenta “en un modelo lógico/matemático, que partiendo de la concepción más abstracta interrelaciona sistémicamente todos y cada uno de los aspectos en los cuales subdividimos el quehacer existencial (nuestra vida en el mundo), estableciendo holística y funcionalmente la conjunción entre espacio/tiempo; energía/información y causa /efecto: Sistemas de Recursos Dimensionables y Relacionados (Los RDR), que responden a las preguntas que nos hacemos en el devenir, convertidas en Elementos Factores. Todo para dar explicación a lo abstracto conceptual: espacio/tiempo (dónde y cuándo); energía/información (los con quiénes y los con qué) y causa/efecto (por qué y para qué), que al ser diferenciados (cualitativamente) desagregados (cuantitativamente) e integrados (holísticamente) nuevamente en el Cómo Metodológico, indefectiblemente dan respuestas a la problemática existencial, en la búsqueda de la verdad, la realidad y la justicia. Soportados siempre en el marco referente de la Filosofía Integralista” (Gómez, 2009).

]]>
El “derecho al hábitat”. Carola Herrera Napoleón http://blogger.fevp.gob.ve/2019/03/el-derecho-al-habitat-carola-herrera-napoleon/ Sun, 31 Mar 2019 15:20:21 +0000 http://blogger.fevp.gob.ve/?p=924 El “derecho al hábitat” como estrategia para la transformación de la sociedad

Carola Herrera Napoleón[1]

Instituto de Urbanismo/ Universidad Central de Venezuela

arq.carolahn@gmail.com

Resumen

Ante la necesidad de contrarrestar el impacto negativo en las ciudades convertidas en mercancías al servicio del capital, surge la necesidad de repensar el hábitat como una bandera de lucha frente a la exclusión social y la segregación espacial. Este artículo tiene por objetivo aproximarse a la construcción del concepto “derecho al hábitat”, a partir de la realidad venezolana, donde se apuesta por un modelo económico incluyente y por un modelo político que garantice la participación protagónica en la planificación y gestión del hábitat. Se estructura en tres partes: 1.- De la ciudad al hábitat como derecho; 2.- Los derechos del derecho al hábitat; 3.- La transformación de la sociedad venezolana en cifras. Se concluye que el concepto “derecho al hábitat” trasciende de la materialidad de la forma física para la transformación de la sociedad.

  1. De la ciudad al hábitat como derecho

El concepto el “derecho a la ciudad” es propuesto por Henri Lefebvre (1968), quien bajo las influencias de los acontecimientos de mayo 1968, exalta la necesidad de contrarrestar el impacto negativo sufrido en las ciudades de los países de economía capitalista, convertidas en unas mercancías al servicio exclusivo de los intereses de la acumulación del capital. El término es planteado como bandera de lucha frente a la exclusión social y a la segregación espacial generado por el capitalismo. Desde entonces, el “derecho a la ciudad” instituye una reivindicación para que la gente vuelva a ser dueña de la ciudad, escenario de encuentro para la construcción de la vida colectiva. Posteriormente, David Harvey (2008), en el auge de las políticas neoliberales, defiende de forma enérgica que la verdadera justicia social y territorial sólo se puede obtener a través del socialismo. En su conceptualización del “derecho a la ciudad” apuesta por un modelo económico, que no genere exclusión y por un modelo político, que garantice la participación, contrarrestando los efectos perversos del capital sobre la mayor parte de la población y uniendo armónicamente la igualdad social con la democracia (Garnier, 2012).

De ahí que, para muchos, el “derecho a la ciudad” implica cambios estructurales profundos en los patrones de producción y consumo y en las formas de apropiación del territorio y de los recursos naturales. Frente a los efectos negativos de la globalización, la privatización, la escasez de los recursos naturales, la fragilidad ambiental, la exclusión social y la segregación espacial, el “derecho a la ciudad” se convierte en una herramienta para revertir la pobreza y la desigualdad, incidiendo en el cambio social.

Con base a estas ideas y ante la necesidad de repensar la ciudad desde la gente, se generan algunos tratados internacionales e instrumentos jurídicos[2], que buscan normar los derechos humanos en el contexto urbano. Entre los tratados internacionales más avanzados destacan: la Carta Europea de Salvaguarda de los Derechos Humanos en la Ciudad, firmada hasta ahora por más de 400 ciudades; el Estatuto de la Ciudad de Brasil, decretado en julio de 2001; la Carta de Montreal, publicada en el 2005; la Carta de la Ciudad de México por el Derecho a la Ciudad, realizada en el año 2010. Entre las más categóricas, está la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad, fundamentada con los resultados obtenidos del Foro Social de las Américas, realizado en Quito en julio 2004; del Foro Mundial Urbano realizado en Barcelona en octubre de ese mismo año; del Foro Social Mundial realizado en Porto Alegre en enero de 2005 y revisado posteriormente en Barcelona. Actualmente, la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad cuenta con el apoyo de autoridades locales y nacionales, así como de agencias de Naciones Unidas, como la UNESCO y el Programa Hábitat (Mathivet, 2010).

La Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad basa su propuesta en tres (3) ejes fundamentales. Éstos son: el político, basado en la gestión democrática de la ciudad, es decir en la participación de la sociedad de forma directa en el planificación y gestión de las ciudades; el material, fundamentado en la función social de la propiedad y de la ciudad, resaltando la supremacía del bien común sobre el derecho individual de propiedad para apuntalar un uso socialmente justo y ambientalmente sustentable del espacio urbano y; la ciudadana, entendida como el ejercicio pleno de la ciudadanía y a la realización de todos los derechos humanos, que aseguran el bienestar colectivo de los habitantes y la producción y gestión social del hábitat.

A medida que se avanza en la profundización del concepto el “derecho a la ciudad”, se generan nuevas inquietudes y propuestas para ampliar el ámbito de acción a cualquier asentamiento humano, sea éste urbano, rural o indígena, donde se desarrolla la vida cotidiana en comunidad. Las influencias de éstos ámbitos geo-históricos, regionales y locales, sobre la vida de los habitantes, define unas formas de desarrollo en lo económico, político, físico-espacial o social y fomenta unos valores pluriculturales que caracterizan al hábitat. En este sentido, se propone el “derecho al hábitat” como un concepto más incluyente, por cuanto reconoce que toda persona tiene derecho a una vida adecuada y digna, con derechos de acceso a la alimentación, a la salud, a la educación, a la vivienda, al trabajo, a la cultura, etc., independientemente del lugar que habite.

El “derecho al hábitat” es un concepto aún en construcción. Sin embargo, conforme a las políticas y gestión del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, el cual apuesta por un modelo económico incluyente y por un modelo político, que garantice la participación protagónica en la planificación y gestión del territorio, se intenta conceptualizar el “derecho al hábitat”, contextualizándolo en la realidad venezolana.

  1. Los derechos del “derecho al hábitat”

El “derecho al hábitat” contiene muchos derechos en sí mismo, lo que lo vuelve difícil de exigir e implementar: el derecho a la gobernanza del territorio, el derecho a un hábitat que facilite el tejido de las relaciones sociales, a la convivencia y a la igualdad de derechos, el derecho a la justicia, a la seguridad pública y a la convivencia pacífica y multicultural, al acceso y suministro de servicios públicos domiciliarios y urbanos, el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda, derecho al transporte público y a la movilidad, el derecho a un ambiente sano y sostenible, entre otros. Si bien, en la República Bolivariana de Venezuela no se ha incorporado taxativamente el “derecho al hábitat” en la normativa constitucional, a través de las significativas inversiones del Gobierno de Venezuela en los distintos programas sociales y en cogestión con la sociedad, se han planteado y materializado distintas políticas públicas, conforme al Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2012, al Plan de la Patria 2013-2019 y actualmente, al Plan de la Patria 2019-2025 (Gobierno de Venezuela, 2001; 2007; 2013; 2018), que aportan para su consolidación.

El hábitat es el espacio de cumplimiento del derecho y el lugar para asegurar la distribución y el disfrute universal, equitativo y sostenible de los recursos y oportunidades que ellas ofrecen. El cumplimiento del “derecho al hábitat” -con sus distintos componentes- tiene una manifestación en el territorio. A continuación se exponen brevemente algunos de los componentes políticos, físico-espaciales, económicos, sociales y culturales que, coadyuvados por las políticas públicas del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y al Plan de la Patria 2019-2025, pueden incidir en la conceptualización del “derecho al hábitat”:

Figura 1. Hábitat. Fundamentos de una planificación estratégica. A.- Político. B.- Físico- Espacial. C.- Económico. D.- Social. E.- Cultural. Fuente: elaboración propia.

  1. En lo político,se hace referencia a la participación popular protagónica y a la organización social:

Ø Participación popular protagónica: eje fundamental de las políticas del Estado, se convierte en un método de Gobierno, sustentado en la solidez del sistema democrático, dando cabida al “derecho colectivo de la gobernanza del territorio”. Se consolida mediante los consejos comunales como actores sociales con una identidad conjunta, capaces de incidir en las decisiones que les afectan en comunión. Con una base poblacional de 150 a 400 familias en el ámbito urbano y a partir de 20 familias en el ámbito rural, se incorporan activamente en la dinámica del quehacer cotidiano, en la elaboración de alternativas para la resolución de problemas de la comunidad, en la motorización del proceso de información y sensibilización hacia el resto de la comunidad, en el conocimiento y cumplimiento de los deberes y derechos de los ciudadanos y en el fortalecimiento de las formas organizativas de participación. Al mes de octubre de 2018, se han configurado 47.884 consejos comunales a escala nacional (MPPCMS, 2019), que ejercen directamente la gestión de las políticas públicas y proyectos orientados a responder las necesidades y aspiraciones de las comunidades en la construcción de una sociedad justa e inclusiva. Éstas aportan legitimidad y viabilidad a la planificación y gestión de la ordenación del territorio, en la que se involucra a una mayoría social en la toma de decisiones. De este modo, se apoya la reivindicación de los sujetos colectivos que se organizan alrededor de la experiencia de lucha por la recuperación de su hábitat, como un acto de afirmación de sus capacidades propias para decidir el futuro del espacio que habitan.

Ø Organización social: se define con base a las características e intereses comunes sobre el territorio, fomentando las particularidades y la idiosincrasia de cada ámbito dentro del conjunto. Con la idea de dar cabida al “derecho a un hábitat que facilite el tejido de las relaciones sociales” se asume a la comuna como la primera entidad local para la configuración del territorio, con una base poblacional que va a depender de la articulación de dos o más consejos comunales y una configuración mínima de 300 familias. Así, varias comunas consolidan la ciudad comunal, dos o más ciudades comunales conforman la Federación Comunal y la articulación de federaciones comunales en el ámbito de un eje territorial constituye la Confederación Comunal. Esta forma de organización social del territorio se ha ido consolidando conforme se ordenan las bases, a tal punto que al mes de octubre de 2018, se han registrado 3089 comunas a escala nacional (MPPCMS, 2019), cuya estructura organizativa responde a condiciones históricas, rasgos culturales y potencialidades económicas, independientemente del lugar donde se constituyen. La tendencia es a una constelación no jerárquica de microcentros o asociaciones de comunas, análogas en su identidad y superpuestas a la estructura política-territorial existente, que asienten el sentido de cohesión social y la construcción colectiva.

  1. En lo físico-espacial, se hace especial referencia a la tierra/suelo y a la vivienda, atendiendo los aspectos relacionados con la función social de la propiedad, resaltando la supremacía del bien común sobre el derecho individual, para el goce de bienes materiales en igualdad de condiciones.

Ø Tierras/Suelo: es para muchos el eje central de la disputa, generando exclusión social y segregación espacial. Para contrarrestar las consecuencias y democratizar el valor de uso sobre el valor de cambio, marcado por la dinámica del mercado de oferta y demanda, el Estado venezolano muestra voluntad de lograr cambios sustanciales en la estructura de la tenencia y uso de la tierra (en el ámbito rural) y el suelo (en el ámbito urbano), mediante la aplicación de nuevos ordenamientos jurídicos.

Específicamente, en el ámbito rural, y conforme con los artículos 306 y 307 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 (G.O. No. 5.453), el Estado promueve condiciones para el desarrollo rural integral, con el propósito de generar empleo y garantizar a la población campesina un nivel adecuado de bienestar, así como su incorporación al desarrollo nacional. Al respecto, el Estado progresa en la adjudicación de tierras, en la organización de los sectores productivos del campo, en la orientación de la inversión, la planificación de la producción anual, la dotación de maquinaria, así como en el financiamiento a los trabajadores y productores del campo. Asimismo, establece que el régimen latifundista es contrario al interés social, por lo que el Estado se apodera de las tierras ociosas y establece medidas para su transformación en unidades económicas productivas, rescatando igualmente la tierra de vocación agrícola. Cabe destacar que, según la ley, la distribución de tierras se debe realizar exclusivamente a partir de aquellas que son propiedad del Estado, manteniéndose intactas las de latifundistas privados, aún cuando no siempre funciona así.

En el ámbito urbano, y de acuerdo con el Decreto 1666 de 2002 (G.O. No. 37.378), se reconoce a los barrios o asentamientos populares (hasta ese momento, sin registro catastral ni censo, sin posesión legal del suelo, en terrenos inestables, con servicios inexistentes o deficitarios en materias esenciales) como parte de la ciudad; inicia el proceso de regularización de la tenencia del suelo urbano; promueve la rehabilitación integral de los asentamientos populares y; fomenta la conformación de los Comités de Tierras Urbanas (CTU) como sujetos propulsores, ejecutores y destinatarios de las mismas políticas. Asimismo, en el 2011 promulga la Ley Especial de Regularización Integral de la Tenencia de la Tierra de los Asentamientos Urbanos o Periurbanos (G.O. No. 39.668), la cual establece una base legal más sólida para el desarrollo del proceso de la regularización jurídica, democratizando la propiedad y brindando seguridad jurídica a los pobladores de las comunidades populares; garantizando el acceso y dotación de los servicios básicos para mejorar las condiciones de vida de los habitantes y, estableciendo reglamentos y normas de convivencia a partir del reconocimiento de la idiosincrasia de cada comunidad.

En ambos casos, al adjudicar a una persona el título de propiedad de la tierra/suelo que habita, con todos los requisitos que pauta la ley, se erradica la posibilidad de desalojo y se reconocen ventajas inmediatas, tales como acceso a créditos de política habitacional, garantías hipotecarias, inclusión en los planes de desarrollo territorio, dotación de servicios y financiamientos. La propiedad de la tierra/suelo adquiere un carácter reivindicativo para fundamentar el “derecho al hábitat”.

Ø Vivienda: es uno de los grandes problemas sociales para amplios sectores de la población y al mismo tiempo, uno de los principales fuentes de beneficios especulativos. De acuerdo con el artículo 82 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (G.O. No. 5.453), “la vivienda es un derecho básico y una obligación compartida entre el Estado y los ciudadanos en todos sus ámbitos.” Para atacar el heredado déficit habitacional, el Estado venezolano propone una nueva política nacional de vivienda, orientada a saldar la deuda adquirida y dar cabida al “derecho a vivir dignamente en el territorio.” En cogestión con la sociedad organizada, procede a lo interno del territorio, calificando los suelos aptos para la construcción de viviendas de dos maneras. Por un lado, identifica, regulariza y urbaniza los asentamientos populares o barrios, para lo cual institucionaliza e impulsa un modelo regulado de urbanización popular. Por otro, genera una oferta de suelo alternativa a la urbanización regular mediante la implementación de instrumentos capaces de producir una oferta de suelo de bajo costo que se anticipe a la oferta irregular. En el primero, tiene lugar el programa Gran Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor (GMBNBT), que con el apoyo del pueblo organizado, transforma integralmente los asentamientos populares en el país, generando espacios acordes para el vivir bien, rehabilitando las viviendas auto-construidas en los sectores deprimidos del territorio nacional y dotándolas de los servicios básicos. En el segundo, se concreta la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), que dentro una oferta alternativa de suelo, invierte en la construcción de nuevas viviendas, incorporando a la sociedad en todo el proceso de construcción de las viviendas.

Según fuentes oficiales, con la GMBNBT, se han rehabilitado -desde su creación en el 2009 hasta septiembre de 2018-, un total de 880.927 viviendas, dentro de los 250 corredores a escala nacional, definidos para erradicar la pobreza extrema. A través de la GMVV, el Estado ha entregado, 1.055.361 viviendas nuevas de las 3 millones propuestas a construir en el período entre 2011-2019 y casi 2.000.000 en 18 años de revolución. En ambos programas, la vivienda constituye el elemento activador de la transformación hábitat, implica el proceso de regularización de la tenencia de la tierra como un procedimiento que conduce al comienzo del proceso de planificación y ordenamiento del hábitat; promueve el desarrollo ordenado de los centros poblados, crea otros nuevos e impulsa su crecimiento.

  1. En lo económico,el Estado venezolano busca territorializar el sistema de producción, distribución, intercambio y disfrute de la productividad social para aumentar la equidad y cohesión de la sociedad. Implica diversificar las bases económicas y materiales, conforme a las potencialidades y recursos del territorio regional, sub-regional y local, así como las fuerzas y capacidades de los actores económicos para generar un modelo productivo transparente, eficiente e incluyente, que satisfaga las necesidades de la población. Por ello, en esta dimensión, se consideran fundamentales los servicios públicos e infraestructuras y el trabajo.

Ø Servicios públicos e infraestructuras: el Estado venezolano propone una nueva arquitectura del territorio, con el poblamiento de nuevos epicentros económicos, para el impulso conforme a la Agenda Económica Bolivariana de 15 motores de desarrollo (agroalimentario, farmacéutico, industrial, exportaciones y nuevas fuentes de divisas, economía comunal, hidrocarburos, petroquímica, minería, turismo, construcción, forestal, industrial militar, telecomunicaciones e informática, banca, industrias básicas). Ello implica reorganizar e interconectar el territorio nacional a través del sistema de transporte y servicios e infraestructura pública (agua, electricidad, aseo, gas transporte y comunicación) para dinamizar e impulsar el desarrollo productivo, integral y eficiente del territorio. Estas acciones dan cabida al “derecho al agua, al acceso y suministro de servicios públicos domiciliarios y urbanos, el derecho al transporte público y a la movilidad”.

Ø Trabajo: mediante la Gran Misión Saber y Trabajo, el Estado venezolano garantiza el acceso a la educación y al trabajo, asegurando la incorporación de la gente en actividades productivas, dentro de los 15 motores de desarrollo con el objetivo de sentar las bases del desarrollo de un sistema de trabajo productivo, liberador de la cultura rentista. A su vez, a través del Plan Chamba Juvenil creado en 2015 para garantizar el primer empleo a la juventud venezolana, se han insertado laboral y productivamente 1.320.000 jóvenes hasta la fecha, impactando en la tasa de desempleo nacional. De ahí que, en 1999 el desempleo del mes de febrero fue de 15,2% y en mayo de 2018 fue de 6,4%, lo que representa una disminución de 8,8 puntos. Con ello, se refuerza el “derecho al trabajo” con la política de estabilidad laboral y el ajuste permanente del salario mínimo.

  1. En lo social,se hace referencia a las Misiones Bolivarianas, cuyo fin es atender aspectos para el bienestar social de los habitantes y en especial la protección de grupos y personas en situación de vulnerabilidad:

Ø Misiones Bolivarianas: se constituyen como un sistema de equipamientos públicos en el territorio, que proveen a los habitantes de bienestar social de carácter educativo, cultural, recreativo, sanitario, deportivo, de abastecimiento alimentario, de protección social o cualquier otro programa con la intención de corregir los desequilibrios sociales y dar respuesta a los problemas y necesidades sensibles de la población de los sectores populares. Sobre las 39 misiones creadas desde el 2003, reposa en gran medida el ideal social de superación de la exclusión y de la desigualdad, adoptando el criterio de acceso universal a la atención y dando paso a una sociedad más igualitaria y justa con el “derecho a la igualdad de derechos”. Para ello, el Gobierno Bolivariano ha priorizado, la inversión en los sectores de educación, salud, seguridad social y empleo, teniendo notables efectos en la sociedad.

  1. En lo cultural,se reconocen, valoran y potencian todos los territorios sociales como espacios de vida urbana, rural e indígena, el arraigo de los habitantes y producción cultural de la sociedad, bajo el principio de unidad en la diversidad, dando cabida al“derecho a la cultura y a la convivencia”. Las influencias de cada uno de los ámbitos geo-históricos, regionales y locales, sobre la vida de los habitantes, define unas formas de desarrollo en lo económico, político, físico-espacial o social. En estas condiciones, la cultura se comprende como un componente estructural, transversal a las cinco dimensiones de existencia de la sociedad, fundamental para revolucionar todo el sistema ideológico. Por ello, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela afirma la identidad, la soberanía cognitiva y la conciencia histórico-cultural del pueblo venezolano, para favorecer la descolonización del pensamiento y del poder y transformar el territorio y la sociedad.
  1. La transformación de la sociedad venezolana en cifras

Con la aplicación de estas políticas inclusivas y de protección para el pueblo y la inversión en el territorio nacional, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (2001-2018), el porcentaje de hogares en hacinamiento crítico pasó de 14,6% en 1998 a 7,25% en el 2018; el porcentaje de viviendas inadecuadas (ranchos) en 1998 era del 6,6% y para el año 2018 bajó a 4,16 %; el porcentaje de viviendas sin servicios básicos a finales de la última década del siglo XX era de 15,7% y en 2018 es de 9,8%; el acceso al agua potable pasó de 80% en 1998 a 96% en el 2015, cumpliendo la Meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en cuanto a cobertura de este servicio; el acceso a aguas servidas pasó de 62% en 1998 a 84% en el 2015; el índice de hogares con niños de 7 a 12 años que no asistían a las escuelas era en 1998 de 1,8% y en 2018 es de 0,63% y; finalmente, el porcentaje de hogares con dependencia económica (referente que mide el número de personas que trabaja en un hogar) era en 1998 de 6,2% y en el 2018 es de 2,55%. Asimismo, el Índice de Desarrollo Humano (compuesto por valores de salud, educación e ingresos) pasó de 0,639 en 1980 a 0,752 en 2018, considerada alta dentro de la escala establecida internacionalmente y por encima del promedio de la región latinoamericana.

De este modo, la pobreza y la pobreza extrema en Venezuela, medida estructuralmente por las Necesidades Básicas Insatisfechas (definido por la CEPAL, considerando el hacinamiento crítico, la vivienda inadecuada, la carencia de servicios básicos, la inasistencia escolar y la alta dependencia económica) han tenido una disminución progresiva durante la Revolución Bolivariana. Según la Encuesta de Hogares por Muestreo, del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), para 1998 la pobreza extrema se ubicaba en 10,8%, 20 años después, en 2018, a pesar de la compleja situación económica, se redujo a 4,4 % del total de la población; y la pobreza pasó de 28,9% en 1998 a 18,1% en 2018. Ello ha sido posible, sobre todo, por los efectos de la GMVV, GMBNBT, la dotación de servicios básicos y equipamientos como las bases de misiones en sectores más necesitados y con la participación protagónica de la sociedad organizada. Asimismo, con la aplicación de estas políticas inclusivas, Venezuela logra reducir el índice de desigualdad, pasando de acuerdo con el Coeficiente de Gini 0.49 en 1998 a 0.38 en 2018, posicionándose como el país menos desigual de Latinoamérica (INE 2001-2018).

Conclusiones

Finalmente, el “derecho al hábitat” se concreta como una propuesta más incluyente que el “derecho a la ciudad”, en tanto que, lejos de diferenciar los derechos humanos según el ámbito geo-histórico en el que se enmarca, denotando una condición de exclusividad, abarca ampliamente los derechos que atañen a cualquier asentamiento humano donde se desarrolle la vida en comunidad, relacionándolo con el entorno en el que se encuentra. Propone el bienestar común, reconociendo las particularidades del ámbito geo-histórico, bajo el principio de la unidad en la diversidad. Pasa del enfoque individual que sugiere el “derecho a la ciudad” a la consideración de las relaciones del sujeto y su entorno desde lo colectivo, generando las condiciones para una sociedad cohesionada y no conflictiva. Trasciende de los aspectos meramente físicos, que garantizan un reparto equitativo de los beneficios materiales del territorio, para abarcar aspectos más profundos que tienen que ver con la transformación de la sociedad. Si bien el “derecho al hábitat” lleva implícito la transformación del territorio para la configuración de un medio más equitativo y justo social y espacialmente, en el caso de Venezuela, también lleva implícito la transformación de la sociedad que participa activamente en la producción y gestión de su propio hábitat, conforme a las condiciones políticas, económicas, físico-espaciales, sociales y culturales que lo determinan.

Parafraseando a David Harvey durante el Foro Urbano Mundial en Belém (2009) “el derecho al hábitat es mucho más que la libertad individual de acceder a los recursos del territorio: se trata del derecho a cambiarnos a nosotros mismos, cambiando el territorio[3]”. De esta manera, el “derecho al hábitat” es un concepto lo suficientemente amplio, que en el caso de la República Bolivariana de Venezuela entrelaza indisolublemente tres (3) dinámicas fundamentales orientadas a la equidad y justicia socio-espacial: el derecho a la participación activa y protagónica a los asuntos públicos para resolver de forma directa los problemas cotidianos en comunión; el derecho de las masas a los bienes y servicios, que hasta entonces eran privilegio de unos pocos; y el derecho al desarrollo y transformación del territorio y la sociedad, trascendiendo –en todos los casos- de la materialidad de la forma física a la transformación de la sociedad.

Quizás son muchos más los beneficios y oportunidades que el concepto del “derecho al hábitat” puede brindar a la sociedad, pero sea cual fuere su alcance, adquiere sentido, acompañado de unos deberes y responsabilidades correlativas y complementarias, que garanticen la necesaria convivencia social y la relación con el entorno. Este debate apenas empieza. Aún sobran ideas para reflexionar.

Referencias bibliográficas

  • ASAMBLEA NACIONAL (2000), “Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, No 5.453 (Extraordinario), 24 de marzo, Año CXXVII, Mes VI, Caracas, Venezuela, pp. 307.695-307.710
  • ASAMBLEA NACIONAL (2002): “Decreto No 1.666, mediante el cual se inicia el Proceso de Regulación de la Tenencia de la Tierra en los Asentamientos Urbanos Populares”, en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, No 37.378, 4 de febrero, Año CXXIX, Mes IV, Caracas, Venezuela, pp. 322.331-322.345.
  • ASAMBLEA NACIONAL (2011): “Decreto No 8.198, mediante el cual se dicta el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Especial de Secularización Integral de la Tenencia de la Tierra de los Asentamientos Urbanos o Periurbanos”, en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, No 39.668, 6 de mayo, Año CXXVIII, Mes VII, Caracas, Venezuela, pp. 385.165-385.180.
  • GARNIER, Jean-Pierre (2012): “El derecho a la ciudad desde Henri Lefebvre hasta David Harvey”, en Ciudades N15, Instituto Universitario de Urbanística, Universidad de Valladolid, Valladolid, pp.217-225.
  • GOBIERNO BOLIVARIANO DE VENEZUELA (2001): Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación de la V República, 2001-2007, disponible en: http://www.mppp.gob.ve/wp-content/uploads/2013/09/Plan-de-la-Nación-2001-2007.pdf
  • GOBIERNO BOLIVARIANO DE VENEZUELA (2007): Proyecto Nacional Simón Bolívar Instrumento Estratégico para la Construcción del Socialismo Bolivariano 2007-2013, disponible en: http://www.cidtec.luz.edu.ve/images/stories/Reglamentos/proyecto_nacional_simon_bolivar.pdf
  • GOBIERNO BOLIVARIANO DE VENEZUELA (2013): Proyecto Nacional para la Gestión Bolivariana Socialista 2013-2019, disponible en: http://www.mppp.gob.ve/wp-content/uploads/2013/09/ley_plan_patria.pdf
  • GOBIERNO BOLIVARIANO DE VENEZUELA (2018): Proyecto Nacional para la Gestión Bolivariana Socialista 2019-2025. Hacia la prosperidad económica, disponible en: http://www.cne.gov.ve/DivulgacionElecciones2018/assets/docs/pg/V5892464.pdf
  • HARVEY, David (2008): “El derecho a la ciudad”, en New Left Review No 253, pp.23-39, disponible en http://newleftreview.es/authors/david-harvey
  • HARVEY, David (2009): Foro Social Mundial, Belém 2009. www.hic-net.org/articles.php?pid=3107
  • INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICAS (INE) (2001-2018): Datos estadístico de Venezuela 2001-2018 y XIV Censo de Población y Vivienda, disponible en http://www.ine.gov.ve/
  • LEFEBVRE, Henri (1968): El derecho a la ciudad, Editorial Anthropos, Barcelona.
  • MATHIVET, Charlotte (2010): “El derecho a la ciudad: claves para entender la propuesta de crear otra ciudad posible”, en SUGRANYES, Ana; MATHIVET, Charlotte, Ciudades para tod@s. Por el derecho a la ciudad, propuestas y experiencias, Habitat International Coalition (HIC), Primera edición, Santiago de Chile, pp. 23- 28.
  • MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LAS COMUNAS Y MOVIMIENTOS SOCIALES (MPPCMS) (2019): Consulta. Código Situr, disponible en http://consulta.mpcomunas.gob.ve/

[1] Arquitecta (2001). Magíster Scientiarium en Diseño Urbano (2005). Especialista en Planificación Urbana (2011). Doctora en Urbanismo por la Universidad Central de Venezuela (2018). Doctoranda en el programa de Geografía y Ordenación del Territorio por la Universidad de Valladolid (2013). Docente-Investigadora (Asociado), adscrita al Departamento de Diseño Urbano, del Instituto de Urbanismo, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. Jefe del Departamento de Docencia del Instituto de Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (2006-2009). Miembro del Programa de Promoción de Estímulo al Investigador (PEI). Directora General de Ordenación Urbanística, adscrita al Viceministerio en Vivienda y Desarrollo Urbano del Ministerio del Poder Popular para Hábitat y Vivienda (2015). Integrante del equipo Oficina Ciudades Comunales Ecosocialista, de la Vicepresidencia Sectorial para el Desarrollo del Socialismo Territorial (2016). Asesora de la Vicepresidencia Sectorial de Obras Públicas y Servicios (2016-2017). Ha coordinado diversos planes especiales a nivel nacional. Ha participado en distintos proyectos de investigación y escrito varios artículos vinculados al tema de los procesos de configuración socio-espacial de la ciudad.

[2] El derecho a un disfrute pleno de la ciudad y sus espacios públicos ha tenido un reconocimiento singular en Ecuador, donde fue incluido en la Constitución de 2008, artículo 31. En México, el gobierno del Distrito Federal firmó la carta de la Ciudad de México por el “derecho a la ciudad” en julio de 2010.

[3] Itálicas de la autora

]]>
CCS CITY 450 ¿LISONJA POR ENCARGO? Héctor Torres Casado http://blogger.fevp.gob.ve/2019/03/ccs-city-450-lisonja-por-encargo-hector-torres-casado/ Mon, 18 Mar 2019 13:00:06 +0000 http://blogger.fevp.gob.ve/?p=883
CCS CITY 450
¿LISONJA POR ENCARGO?
Héctor Torres Casado1
Dirección de Docencia e Investigación
Correo-e: htcasado@gmail.com

Resumen. El presente trabajo comprende la reseña crítica de varios de los artículos publicados en el marco del proyecto “Caracas City 450”, el cual es auspiciado por una serie de instituciones públicas y privadas, entre las cuales resalta la Oficina de Asuntos Públicos de la Embajada de los Estados Unidos de América. Las reseñas intentan evidenciar la actitud más que complaciente de los autores con respecto a la influencia norteamericana en el desarrollo urbano y de infraestructura en Venezuela, que se consuma mediante omisiones, medias verdades y manipulaciones. Además con el olvido de que, en gran medida, los problemas que padecemos hoy en nuestras ciudades se deben a la visión de desarrollo que se nos impuso, no desinteresadamente, desde el norte.

1-INTRODUCCIÓN

De acuerdo a lo publicado en su página web, el proyecto “CCScity450”2 propone una reflexión sobre el espacio público de la ciudad, a partir de un conjunto de actividades e intervenciones urbanas sobre diversos sectores de Caracas, por la necesidad de reconocer y valorar edificios, lugares y obras de arte, que forman parte de un conjunto de bienes patrimoniales y de valor paisajístico, arquitectónico y ambiental, con el objetivo de exaltar la historia de la ciudad y sus tradiciones urbanísticas y arquitectónicas.”

Sin embargo, los artículos publicados en la página web del proyecto, que se reseñan en el presente trabajo, revelan una finalidad diferente o adicional: la exaltación de la influencia estadounidense en el desarrollo urbano de la ciudad de Caracas, no solo como un hecho de la historia, sino como un hecho positivo.

Esto no es casual, si se observan las instituciones que apoyan el proyecto, no solo encontramos entes públicas y privadas que manifiestan su oposición al proceso político que hoy transita nuestro país, sino que sobresale la presencia de la Oficina de Asuntos Públicos de la Embajada de los Estados Unidos de América.

Examinando el perfil de las instituciones también queda claro que pocas de ellas tienen capacidad de financiar el proyecto, razón por la cual no resulta difícil intuir la relación entre el financiamiento y la actitud más que complaciente de los autores hacia los EEUU. Pareciera que con estos artículos, bajo la apariencia académica, mediante omisiones, medias verdades y opiniones sobre nuestro proceso político, se pretendiera contribuir a lavar la cara del imperio norteamericano para una eventual entrada triunfal, al presentarlo como un benefactor al cual le debemos nuestro agradecimiento.

A continuación se presenta la reseña del contenido de 6 de los 9 artículos publicados, señalando algunas de sus omisiones, manipulaciones y opiniones sobre la influencia norteamericana en el desarrollo urbano y de infraestructura en Venezuela.

2-RESEÑA ARTICULOS

2.1-ENCUENTRO DE SABERES EN CCS: TRANSFERENCIA DE IDEAS Y DE ARQUITECTURAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CAPACITACIÓN Y LA CULTURA

Autor: Orlando Marín Castañeda

En este artículo el autor se propone relacionar las distintas visiones de la educación con las respuestas arquitectónicas correspondientes. Primero nos habla de la polis griega y la educación en los espacios abiertos. Luego de la educación fundamentalmente liderada por la iglesia en la Edad Media y el claustro como respuesta espacial correspondiente. Continúa con la ilustración que al fundarse sobre bases racionales a partir de la observación, la experimentación y la duda, introdujo la idea del método educativo como medio de transformación social, siendo la respuesta arquitectónica correspondiente el sistema de pabellones. Finalmente, trata la correspondencia de la arquitectura del movimiento de arte y arquitectura moderna del siglo XX con los postulados de la “Escuela Nueva”.

El autor hace un breve recorrido por la instalación de escuelas de primeras letras en la Caracas colonial y la apertura de cursos en varios de los conventos de la ciudad, que dieron origen a la creación de la Universidad Pontificia de Caracas en 1721 y el seminario Santa Rosa de lima en 1773.

De allí salta al decreto sobre instrucción primaria obligatoria y gratuita expedido por Antonio Guzmán Blanco el 27 de junio de 1870 y el crecimiento de la actividad educativa con la fundación de decenas de escuelas en “todo el país” en casas de patio y corredores alquiladas. La matricula escolar se eleva diez veces.

Con la modernización del sistema educativo a partir de 1936 y el impulso de la construcción de infraestructura educativa durante el gobierno de Medina Angarita, inicia el relato de la influencia norteamericana, con la presencia de asesores solicitados al Departamento de Estado de los Estados Unidos de América.

Luego el autor se refiere, sin mencionarlo por su nombre, al Plan Atkon que introdujo nuevos programas de educación superior con apoyo de la Alianza para el Progreso a partir de 1974. Sin embargo olvida que la modificación desde la década del 70 del siglo XX, del currículum en todos los niveles de la educación en Venezuela por orden expresa del gobierno de los Estados Unidos de América, implicó la eliminación de los contenidos dirigidos al fortalecimiento de la identidad y la soberanía.

El autor omite el abandono de la educación pública desde los gobiernos de Caldera en adelante, que resultó en el deterioro de gran parte la infraestructura educativa y la proliferación de un sinfín de pequeñas escuelas privadas en casas precariamente adaptadas por auto construcción durante la década de los 80 del siglo XX.

También omite que ese abandono, entre otras causas, significó la reducción de la matricula escolar, que solo con la eliminación del cobro por matricula fue posible incrementar en 2.000.000 de niños, en los inicios de la Revolución Bolivariana.

Omite también la educación bilingüe para los pueblos indígenas y la construcción de infraestructura escolar durante las dos décadas recientes, entre las que vale destacar la ciudad educativa en el barrio “el Marite” de Maracaibo. Una nueva tipología para 6.000 alumnos, proyectada por el Arquitecto Carlos Pou, que integra en un conjunto edificado todos los niveles educativos antes del universitario, la educación especial y técnica.

2.2-EDIFICIOS DE OFICINAS EN CARACAS: ESLABONES PERDIDOS EN LA HISTORIA DE LA ARQUITECTURA CORPORATIVA NORTEAMERICANA

Jorge Villota Peña

Después de una breve introducción sobre lo que el autor considera antecedentes del espacio administrativo o de oficina en la antigüedad y los inicios de la modernidad, salta a la utilización del acero para la construcción de los esqueletos estructurales, lo cual unido a una presión tendiente a la densificación de la tierra urbana, ya presente en las ciudades norteamericanas, así como la invención del ascensor, dan origen al nuevo tipo edilicio conocido como el “rascacielos”, al que denomina “epítome del edificio de oficinas”.

Menciona la diferencia del perfil analítico de la llamada “Escuela de Chicago” con los estilos historicistas caracterizados por el ornamento, transitando del neogótico al eclecticismo y luego al art-deco que florecieron en Nueva York.

Dice que a la llegada de la escala del rascacielos a Caracas en 1941, vinculado a la inversión inmobiliaria como consecuencia de la explotación petrolera, el lenguaje utilizado en los edificios de oficinas, al igual que sus pares latinoamericanos, se acercará más al paisaje neoyorquino que a la simplificación de la Escuela de Chicago.

Señala la adopción del estilo internacional después del fin de la segunda guerra mundial porque, más allá de las motivaciones pragmáticas de la escuela de Chicago, este nuevo paradigma, aunque de origen europeo, debido a la capacidad constructiva norteamericana sería acogido con más fuerza en los Estados Unidos, de la mano de arquitectos inmigrantes europeos.

Sin embargo, nos habla de la resistencia al estilo internacional por parte de las corporaciones y de su acogida más fuera de los Estados Unidos, en donde tenía lugar una suerte de querella entre lo ecléctico y lo nuevo. Reseña la construcción de las sedes de las compañías petroleras que, habiendo funcionado en oficinas alquiladas, después de la guerra, al sentir confianza sobre su presencia en Venezuela, se mudaron al este de Caracas, adoptando el estilo internacional en el diseño de sus edificaciones.

Reseña la construcción de varios edificios emblemáticos del estilo internacional en Caracas, por parte de arquitectos norteamericanos y nacionales (discípulos de importantes arquitectos en los Estados Unidos) y olvida una enorme cantidad de arquitecturas de oficinas de importantes arquitectos venezolanos, que acogieron la arquitectura internacional vinculándose directamente a la fuente europea, al establecer contactos directos con los maestros europeos de la arquitectura moderna.

2.3-LA ARQUITECTURA EN EL “MEDIO”: COMUNICACIÓN Y PODER EN LA VENEZUELA DEL SIGLO XX

Henry Vicente Garrido

El autor, después de un recorrido por la historia del desarrollo de los medios de comunicación en Venezuela, naturalmente vinculada a los Estados Unidos de Norteamérica, reflexiona sobre la ilusión de modernidad que se sustentó en la importación de un modo de vida extranjero promovido por los medios, sobre todo por la televisión, por medio de formas y mercancías traídas especialmente de los Estados Unidos, convertidas en necesidades sustitutivas de un verdadero proyecto de país por la propaganda en todas sus formas.

Así mismo da cuenta de la ruptura que significo el “por ahora” de Chávez, pero en un sentido negativo y descalificador que revela la posición política del autor. En ese sentido se afilia a la idea del “cierre” de Radio Caracas televisión o “suspensión de concesiones”, como él la llama, para “abolir el “espacio” crítico y de disenso en la Venezuela del siglo XXI” según su opinión.

De esa manera, además de omitir la participación como actores políticos de los medios televisivos en a favor del golpe de estado de 2002 y el vencimiento de la concesión de Radio Caracas, que en consecuencia no fue renovada, omite el contexto que produjo los cambios políticos que dieron al traste con el régimen del pacto de Nueva York. Banaliza el “por ahora” de Chávez calificándolo de “encantador de serpientes” y pasa por alto las razones que movieron al pueblo, primero el 27 de febrero de 1989 y luego a identificarse con las intentonas de 1992.

El autor omite las circunstancias en que se hacía el cine en la cuarta república, lo cual si bien se tradujo en una producción con buenos ejemplos de calidad, al mismo tiempo relativamente pobre en cantidad con respecto al cine especialmente norteaméricano que inundó nuestras salas de cine. También omite el abandono de casi todas las salas de cine que funcionaban en relación directa con el espacio público a partir de la década de los 70, por la proyección de películas en salas de cine dentro de centros comerciales, como una especie de secuestro que empobreció la experiencia y la vida urbana, en favor de hacer pasar a los espectadores por una oferta comercial intramuros, de bienes importados que nada tienen que ver con la experiencia del cine.

También omite el gran impulso que ha tenido la producción del cine nacional desde la creación del Ministerio del Poder Popular para la Cultura en 2005, con la creación de la Villa del Cine y la construcción de un sistema de salas modestas en al menos 10 ciudades secundarias en el país, donde la alternativa del cine como recreación no existía.

2.4-CUERPO SANO EN ARQUITECTURA SANA: HOSPITALES Y CLÍNICAS CARAQUEÑAS

Lorenzo González Casas

Luego de una breve introducción, el autor relaciona las distintas visiones de la salud con las respuestas arquitectónicas correspondientes. Diserta sobre la evolución de la arquitectura hospitalaria en función de los avances de las ciencias médicas, desde su funcionamiento en casas adaptadas, el claustro vinculado a las órdenes religiosas, diversos esquemas de organización, el sistema de pabellones de siglo XVIII, hasta el retorno a las formas concentradas y conjuntos de bloques del siglo XX, por los avances en la bacteriología y la consecuente necesidad de aislamiento.

En claro desprecio a las prácticas autóctonas, relata la aparición en Venezuela de los primeros establecimientos coloniales dedicados a la salud, como asilos de caridad vinculados a la iglesia, así como de algunas iniciativas privadas. También la aparición de los primeros hospitales especializados en el siglo XVIII y la supervisión por parte del “Real Tribunal del Protomedicato” de los servicios.

Señala el autor que fue tardíamente en 1936, con la creación del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que se inicia el impulso a la profesionalización de la medicina en Venezuela. Sin embargo, menciona como antecedente “el giro del área de influencia de Europa a Norteamérica, bajo las nuevas condiciones que estableció la explotación petrolera y el crecimiento de la influencia hemisférica de los Estados Unidos.” Y que, en consecuencia fueron las instalaciones de las empresas petroleras las que establecieron los estándares de salud en el país. Dice: “El intercambio se inició con la visita de la Fundación Rockefeller en 1916”

También menciona la organización de una red de salud con la construcción de infraestructura de diversas escalas, que iba desde unidades de menor jerarquía o dimensión como la medicatura rural y el centro de salud hasta los hospitales generales en todo el país.

Reseña la construcción de varios hospitales en la década de los 40 (siglo XX) con el apoyo financiero de la Fundación Rockefeller. Continúa el autor dando cuenta de la campaña de construcción de hospitales del sector público, hasta 1974 con la construcción del hospital del Llanito que duró casi dos décadas.

Culmina este punto con la cronología de construcción de una serie de clínicas privadas y la construcción de ambulatorios en todo el país, para finalmente mencionar la construcción del Hospital Cardiológico Infantil en 2005, sin describirlo ni dar cuenta de la importancia de su ruptura tipológica, producto de la lucha de los autores con los especialistas conservadores, incapaces de ver más allá de los esquemas arquitectónicos de influencia norteamericana, a los que estaban acostumbrados.

Olvida el autor la estrategia de privatización de la salud, implementada desde la década de los 80, por la obligación de asegurar a los trabajadores mediante la contratación de pólizas de hospitalización, cirugía y maternidad, lo cual significó la transferencia de recursos a la medicina privada y el consecuente abandono de la salud pública y su infraestructura.

Habla de la crisis de los servicios de salud en el país sin mencionar sus causas y reseñándolo como un asunto reciente. Olvida que después de la construcción del Hospital de Llanito no se construía un gran hospital en Venezuela.

Menciona la aparición de “misiones de salud” como sistema “paralelo al existente” con apoyo internacional, evitando mencionar que es cubano, y la construcción de edificaciones de “poca presencia arquitectónica”. Desecha la importancia y calado social de la “Misión Barrio Adentro” y la diseminación de esas edificaciones de “poca presencia arquitectónica” como alternativas cercanas y accesibles, económica y socialmente, para gran parte de la población.

2.5-COMPRAVENTAS EN CCS: DE LA BODEGA ESQUINERA AL MALL

Lorenzo González Casas

Considera el Foro de Trajano en la Roma imperial como el primer centro comercial. Luego menciona diversas formas de aglomeración del comercio a lo largo de la historia europea, desde la agrupación a lo largo de calles comerciales hasta la conformación de distritos comerciales.

Salta de las economías de aglomeración a las de escala por el crecimiento de los locales comerciales, conformando las tiendas por departamento en Europa y Estados Unidos. Dice: “en este último, el centro comercial tiene sus principales hitos iniciales”.

Da cuenta de la presencia de esos fenómenos en Caracas con la actividad comercial en el espacio público y la conformación de corredores. También de la aparición de los almacenes para la venta de mercancías importadas de los Estados Unidos.

Después de pasar revista a la evolución de los centros comerciales en los Estados Unidos, señala a los ingresos petroleros como los que permitieron la inserción plena de Venezuela en el mundo global de las mercancías. Menciona varios antecedentes de edificaciones que incluyeron comercios tanto sobre el espacio público como al interior y la aparición del centro comercial “Gran Avenida” como el primero en Caracas.

Habla de la modalidad de autoservicio en los auto-mercados y las tiendas por departamento, que aparecieron bajo firmas norteamericanas como Sears y CADA, esta última propiedad de Nelson Rockefeller, obviando que se trató de una programación alienante del consumo en favor de los productos norteamericanos. Además, de los centros comerciales asociados a los auto-mercados que generaron una fórmula de gran éxito que contenía cines, canchas de bowling, farmacias, bancos, salones de belleza y barberías, restaurantes y fuentes de soda.

Luego relata la expansión y mutación de los centros comerciales, hacia la construcción de grandes edificaciones que incluyeron la recreación como parte fundamental de su oferta. Cita ejemplos en los Estados Unidos y pasa al caso caraqueño, relatando la secuencia de construcción desde el Centro Comercial Chacaito en 1968 hasta el CCCT.

El autor nos habla de la tendencia al aumento colosal de las dimensiones de los centros comerciales especialmente en Asia a partir de la década de los 80 y del rezago con respecto a esa tendencia en Venezuela debido a la crisis económica que se manifiesta desde el “viernes negro”.

Reseña la construcción del “Sambil” en Chacao (1998) como el inicio de una nueva etapa de construcción de centros comerciales de grandes dimensiones, poli-céntricos y más apegados al esparcimiento de diseño tipo parque temático, proyectado como un fenómeno recreacional.

Pasa por alto el autor el direccionamiento de toda la oferta que describe hacia las clases acomodadas de la sociedad caraqueña y evita disertar sobre el efecto de los centros comerciales sobre el deterioro de la vida urbana. Atribuyendo a una supuesta e inexplicada “disolución de la capacidad de los espacios públicos para atraer y distraer a los habitantes” valida el secuestro de la actividad comercial en edificaciones especializadas, obviando que es ese secuestro intencionado, a la manera norteamericana, el que ha contribuido a vaciar el espacio público convirtiéndolo en lugar solitario e inseguro. Como ejemplo dramático de esto, omite el caso de “Parque Central” que por un lado vacio a la Urbanización “El Conde” de su vida urbana y por el otro se evidenció rápidamente como un fracaso comercial que el Estado ha tenido que cargar hasta el día de hoy.

Obvia el autor lo que ha significado la recuperación del Boulevard de Sabana Grande, hoy liberado, cualificado y altamente concurrido. O la recuperación del centro de la ciudad con la liberación sostenible de boulevares y plazas que constituyen experiencias de vida urbana autentica frente a la falsificación alienante y excluyente de los centros comerciales.

2.6-AUTOPÍA: MODERNISMO MOTORIZADO EN CARACAS

Lorenzo González Casas

El autor inicia señalando el rol primordial del automóvil para comprender la relación entre los Estados Unidos y Venezuela. Dice, “una fe imbricada en la idea de que (citando a Guillermo José Schael), “…los países de atraso técnico, cuando se incorporan al manejo de la máquina, disfrutan de una ventaja singular: la de colocarse de un salto al nivel de los más avanzados”. Más adelante: “era más que una aventura: era un mensaje de progreso”.

Nos habla de la importancia de la industria automovilística en los Estados Unidos, al que llama “coloso del norte”.

Luego reseña la llegada de los primeros automóviles a Venezuela a partir de 1904 y la discusión sobre cuál fue el primero. También de esfuerzos de los pioneros y de la simultaneidad del reconocimiento del automóvil por parte del Arquitecto Le Corbusier, aunque el autor, haciendo referencia al libro “hacia una arquitectura” (1923), solo se refiere al automóvil como objeto y a su inserción en la arquitectura, olvidando la importancia del automóvil para fundar las teorías del Arquitecto sobre la ciudad, planteadas en su libro “Urbanisme” (1924).

Nos habla de la modificación de la calle tradicional, pero tampoco menciona el autor que es Le Corbusier quien plantea la necesidad de modificar totalmente la concepción de la calle para adaptarla al automóvil, al que se refiere exclusivamente, cuando habla de “los nuevos medios de transporte” (Urbanisme 1924).

Menciona el carácter de símbolo de estatus que adquirió el automóvil y como, con el consecuente desprecio hacia el peatón, la planificación privilegió la remodelación de la ciudad para ese medio de transporte, excluyendo grandes capas de la población.

Reseña el Plan Nacional de Vialidad de 1947 y la desaparición de los medios colectivos de transporte como el tranvía (1947) y el tren Caracas-La Guaira (1952) como consecuencia de la preeminencia del automóvil, conveniente a los negocios de las empresas norteamericanas. Así mismo reseña el Plan monumental de Caracas de 1939 como un plan de remodelación vial para la ciudad, cuyo rasgo más notable es la Avenida Bolívar, entre otras avenidas del centro, olvidando el autor el egoísmo de clase implícito en la construcción de una avenida solo para acceder desde las urbanizaciones de la burguesía en el este de la ciudad, al tener estos sus empresas en el centro.

Seguidamente, menciona el Plan Arterial liderado por el norteamericano Robert Moses en 1948, con especial énfasis, no por casualidad, en el trazado de las autopistas del Este y Caracas-La Guaira y su conexión mediante vías expresas deprimidas. Más adelante, el Plano Regulador elaborado tres años después y basado en principios del funcionalismo urbano y la división en zonas homogéneas unidas por un conjunto de vías expresas. Menciona también la participación de Maurice Rotival, quien había elaborado el Plan Monumental, y “ponía al día” sus ideas de urbanismo después de ser invitado a los Estados Unidos.

Da cuenta, más allá de la transformación vial, de la aparición de arquitecturas para el automóvil, unas relativas a la comercialización de estos como los concesionarios, así como de piezas consumibles que debían sustituirse por desgaste, estaciones de servicio; y otros por la necesidad de albergar los automóviles cuando no se usan, como estacionamientos tanto especializados como dentro de la arquitectura civil.

También nos habla de la simbiosis entre el auto y la edificación comercial con el ejemplo del “helicoide” y del Centro Simón Bolívar, que integra conexiones urbanas a desnivel, estacionamientos, terminal de transporte público, con plazas, centro comercial y edificios de oficinas. Así mismo con los auto-cines y otras formas de recreación que se centran en el automóvil como tema.

Da poca importancia el autor al hecho de que, ya ejecutados los proyectos viales más importantes del Plan Monumental de Caracas, Francis Violich, planificador urbano de la Universidad de California Berkeley entre 1940-1970, quien había realizado un recorrido de diez meses por Latinoamérica introduce el “zoning” en Caracas y por ende en Venezuela.

La zonificación llega atada a la idea de ciudad de usos segregados, que consiste en la división de la ciudad en grandes zonas especializadas en el uso residencial, asistencial, o comercial, etc, conectadas por vías expresas; en contraposición a la mezcla de usos y la ciudad compacta que había prevalecido hasta entonces.

Frente a la ejecución de las grandes avenidas contempladas en el Plan Monumental de Caracas y las autopistas del plan arterial, mediante la actuación por parte del estado en la construcción rápida de grandes obras, se plantea continuar la ejecución del plan vial indirectamente, a través de regulaciones que, atendidas por actores inversionistas en el campo inmobiliario en la ejecución de sus proyectos particulares, condujeran a la ejecución de los proyectos ampliación de vías y otros elementos de interés público.

Otorgándoles a los inversionistas, a través de la zonificación, atractivas posibilidades de rentabilidad de la tierra urbana, se les exige retiro de frente, retiros viales, estacionamiento para automóviles y reservas de terreno para equipamientos públicos. De ese modo, la estrategia de la zonificación se apoya en la estimulación de la capacidad rentable del suelo urbano a fin de atraer a los inversionistas a participar en el desarrollo de la ciudad a través del negocio inmobiliario.

Las exigencias de área mínima de parcela y frente mínimo, relacionadas con cálculos relativos a proveer estacionamientos para los automóviles, se establecieron en contradicción con la estructura parcelaria existente, de modo tal, que para poder aprovechar la máxima capacidad rentable del suelo, los inversionistas debían juntar varias parcelas para conformar una nueva, que reuniera lo exigido por la zonificación. Adicionalmente, mientras más grande resultara la nueva parcela el inversionista era premiado con más capacidad rentable, la cual aumentaba exponencialmente con la integración de varias parcelas.

Siendo así, solo los grandes inversionistas terminaron siendo los sujetos de participación: el pueblo, propietario de pequeñas parcelas quedó excluido, restándole solo la posibilidad de vender o resistir. Este modelo, que produjo la expansión irracional de nuestras ciudades mediante la agregación de urbanismos, sería confirmado en 1987 mediante la promulgación de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística, hoy vigente con su carga ideológica intacta.

3-CONCLUSIONES

Una cosa es considerar los hechos como hechos de la historia y otra es la valoración que se hace de ellos. Los artículos reseñados, si bien contienen datos históricos de interés, claramente construyen una visión complaciente de la influencia norteamericana en el desarrollo urbano y la construcción de infraestructura en Venezuela. Pero esa visión se erige con base en la exaltación de esa influencia, omisiones y opiniones, obviando que los norteamericanos no estuvieron aquí desinteresadamente y que la ciudad que padecemos es el resultado directo de la presencia norteamericana en nuestro país. El tráfico pesado, el transporte deficiente, la degradación del espacio público, la inseguridad, la segregación y exclusión social, la deficiencia en la prestación de los servicios públicos, etc. son el efecto directo de esa influencia.

Lo que relatan los autores de estos artículos, sin advertirlo, es la ejecución, especialmente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, de un proyecto neocolonial. Con sus pretensiones de validación y restauración, en el marco de la actual coyuntura política de amenazas a nuestro país por parte de los Estados Unidos, dejan al descubierto los elementos de ese proyecto relativos al campo de la Arquitectura y el Urbanismo.

Referencias Bibliográficas

-Andra Brosy Chastain (2011) Francis Violich and the Rise and Fall of Urban Developmental Planning in Chile, 1956-1969. Documento en línea http: //revistahistoria.universia.net.

-Cesari Maurice. (1990) El espacio colectivo de la ciudad. Barcelona, España: oikos-tau, S.A.

-Le Corbusier (1924) La ciudad del futuro. Ediciones Infinito (1985). Buenos Aires, Argentina.

-RTG (2016) El éxodo de la ciudad hacia el este o breve historia de las urbanizaciones de Caracas a partir de 1928. Fundación Centro de Investigación y Estudios de la Venezolanidad. Documento en línea https: //www.google.com.

USB/Fundación Espacio. Proyecto Caracas city 450. Documento en línea.

-Villanueva, C. R. (1963) La ciudad del pasado, del presente y del porvenir. Textos escogidos (1980), Universidad Central de Venezuela, Centro de Información y Documentación (CID).

1 Arquitecto egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1989. En la gestión pública, se desempeñó como Presidente del Instituto del Patrimonio Cultural entre 2010 y 2011, fue Viceministro de Planificación del Sistema Nacional de Vivienda y Hábitat entre 2008 y 2009, fue Viceministro de Obras y Proyectos Turísticos entre 2012 y 2013. En la academia es profesor de Diseño Arquitectónico en la Universidad Central de Venezuela desde 2001. Actualmente es Profesor-Investigador de la Fundación Escuela Venezolana de Planificación y cursante del Doctorado en Historia Insurgente (CNH-UNEARTE).

2 CCScity. Documento en línea. http: //www.ccscity450.com.ve/ensayos

]]>
Investigación Científica y Tecnológica en el Estado Comunal. Gladys Maggi Villarroel http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/investigacion-cientifica-y-tecnologica-en-el-estado-comunal/ http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/investigacion-cientifica-y-tecnologica-en-el-estado-comunal/#comments Mon, 11 Feb 2019 14:57:00 +0000 Investigación Científica y Tecnológica

Gladys Maggi Villarroel
Dirección de Docencia

Correo-e: glamaggi3@gmail.com

Más allá de los meros hechos tangibles y cuantificables que caracterizan nuestros métodos profesionales, la importancia de la investigación científica y tecnológica radica en su capacidad de contribuir en la transformación de una nación autogestionaria, propietaria de su destino y libre del imperialismo de los centros de poder y de los monopolios de diferente índole de los cuales dependemos actualmente.
Una de las funciones importantes del Estado venezolano en el campo de la investigación científica tecnológica es ser el rector de un Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, para convertirlo en actor principal del proceso de desarrollo nacional.
Por tal motivo, entendemos la necesidad de lograr apropiación colectiva del conocimiento científico y tecnológico, y estimular la actitud innovadora del ciudadano, para generar una dinámica de cambio constante, que facilite el logro de metas cada vez mayores, y la solución sustentable de los problemas que nos aquejan.
En este tema, la gestión del Estado se debe inspirar en el pensamiento de Oscar Varsavsky, cuya importancia trasciende los límites de su trabajo como investigador, para llegar hasta nosotros sin perder vigencia, gracias a la agudeza con la que caracterizó las características del medio académico en su tiempo, y a su capacidad para analizar y establecer la importancia de la investigación científica y tecnológica en la construcción de una sociedad revolucionaria, revolucionada y libre del imperialismo capitalista.
Varsavsky fue uno de los más destacados especialistas en la elaboración de modelos matemáticos aplicados a las ciencias sociales en su tiempo. Gracias a su enorme sensibilidad, pudo analizar procesos propios de los sistemas sociales valiéndose de los procedimientos lógico-metodológicos de las ciencias físico-naturales. En sus escritos, estimuló la creatividad del científico y su espíritu nacional, y propició los estudios de la materia que necesita e interesa a cada país, descartando el apoyo a los modos de trabajo individualistas, que se plantean con el único fin de satisfacer las necesidades y los intereses de una élite mundial. Es por ello que sus propuestas se caracterizan por buscar la transparencia, la participación y la exhaustividad.
Es por ello que debemos creer firmemente que el conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación son las herramientas fundamentales para la construcción los cambios que Venezuela demanda. Entendemos que la investigación científica, y las actividades humanas en general, deben pensarse en función de su aporte al desarrollo efectivo de una sociedad cuyas características deben obedecer a una visión construida colectivamente, de modo consensuado y atendiendo a las posibilidades reales de su tiempo, su espacio y su territorio.
De allí que una visión política insuficiente, inadecuada y parcializada del país o con una percepción distorsionada de la realidad, las más nobles acciones orientadas a la formación de profesionales y científicos serios, responsables, capaces de utilizar todos los instrumentos que la ciencia y la técnica ponen a su disposición, terminan por generar y reproducir un modelo de dependencia con los grupos dominantes externos, que es propio de un colonialismo sin colonias.
Con el pensamiento de Varsavsky como uno de nuestros referentes conceptuales, debemos tener en cuenta que la gestión de gobierno debe ser consciente de que el conocimiento, la ciencia y la tecnología no pueden ser el patrimonio que unos pocos utilizan como mecanismo de control sobre la mayoría, y que en consecuencia, el método científico no es apolítico, ni el investigador debe ser ajeno a la realidad social a la cual pertenece.
El conocimiento debe ser herramienta para la liberación y el cambio, no para el dominio. El poder está en el conocimiento.Por eso es necesario garantizar que el conocimiento fluya entre todos los actores de la sociedad, mediante la investigación y el desarrollo de ideas pertinentes para incidir de manera positiva en la construcción de esa realidad diseñada por el consenso de la mayoría.
En las instituciones del Estado debemos trabajar para garantizar el acceso de todos los ciudadanos a la información y al conocimiento, apoyándonos para ello en las herramientas tecnológicas. Fortalecer centros de formación, propiciando la masificación de la formación de alto nivel, ampliando el espectro de beneficiarios a ser atendidos y modificando los parámetros de selección, para garantizar no sólo la excelencia, sino la inclusión, la equidad y la justicia social.
Basándonos en nuestros recursos y capacidades nacionales, debemos articular el conocimiento y los saberes populares con las herramientas del método científico, para lograr el desarrollo y la transferencia de tecnologías apropiadas y apropiables, así como el desarrollo de la inventiva popular, en consonancia con las necesidades de nuestra población, y el deseo de generar un modelo de desarrollo endógeno, un modelo de desarrollo que nos pertenezca realmente.
Debemos establecer líneas y planes de acción que permitan fomentar la creatividad del científico y su espíritu nacional, y propiciar el desarrollo de las áreas que necesite e interesen a nuestro país, descartando el apoyo a los modos de trabajo individualistas, que se plantean con el único fin de satisfacer las necesidades y los intereses personales o de un grupo.
En este sentido debemos apoyar el desarrollo de programas y proyectos de investigación y desarrollo en red, con visión sistémica, que se construyan de manera multidisciplinaria e interinstitucional, y que se caractericen por el uso racional de los recursos, la calidad e idoneidad del proceso de investigación, el proceso permanente de transferencia y formación, y sobre todo, la pertinencia para atender los problemas y necesidades de nuestro país y lograr nuestros objetivos nacionales de corto, mediano y largo plazo. 
Sabemos que hay resistencia al cambio y mucha incomprensión en torno a los procesos que día a día construimos en nuestro proceso revolucionario. Pero la voluntad política por desarrollar un Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación del cual formen parte todos los ciudadanos, es inquebrantable.
Para quienes luchamos por capitalizar el cambio y convertirlo en derechos y deberes favorables para toda la población, reiteramos que el conocimiento es el verdadero poder, la verdadera fuerza, la clave del éxito.
]]>
http://blogger.fevp.gob.ve/2019/02/investigacion-cientifica-y-tecnologica-en-el-estado-comunal/feed/ 6
“La Vivienda Colectiva”. Arq. Juan Pedro Posani http://blogger.fevp.gob.ve/2018/12/la-vivienda-colectiva-arq-juan-pedro-posani/ Mon, 17 Dec 2018 19:28:00 +0000 Arq. Juan Pedro Posani
 
Con el examen histórico que se hizo en el curso de Historia de la vivienda colectiva en la Escuela de  Planificación, se llegó a algunas conclusiones que a la luz de lo que puede y debe decirse de los logros de la Gran Misión  Vivienda Venezuela, estimo que es conveniente divulgarlos. El análisis que se hizo asumió  que la humanidad ha desarrollado una tipología, la de la vivienda colectiva cuyas características pueden sintetizarse en algunos criterios esenciales. Hay que tomar en  cuenta que  la vivienda es colectiva  como parte importante del desarrollo de la civilización, particularmente de la urbana. Es desde la experiencia ancestral de nuestros indios suramericanos que con sus churuatas se ha creado el habito de vivir colectivamente en una misma construcción. 
Los criterios mas importantes que se han podido definir, con el análisis histórico realizado, se pueden sintetizar así.

Antes que nada, la vivienda debe diseñarse atendiendo a la multiplicidad de versiones con las cuales se estructuran las familias y no reducir el abanico de posibilidades a unos pocos modelos que se repiten y se repiten. 

No olvidar que la vivienda es un poderoso instrumento de civilización y en el análisis realizado se evidenció una acumulación de factores que tienden a hacer de la vivienda colectiva una historia de progreso y de incremento de valores que estabilizan el conjunto ciudadano. 
En segundo lugar, es imprescindible prever la combinación de una mezcla de usos que abarque casi todos los usos que se dan en una ciudad. Se supone que alrededor de lo residencial, que es el eje primordial de la vivienda, el comercio, la educación y la recreación, se integran en un solo conjunto. La multiplicidad de estos diferentes usos es justamente lo que garantiza la identidad y la cohesión con la ciudad. 
En tercer lugar, es realmente fundamental  que en el proyecto se parta de las necesidades de la mujer y del niño. Es esta una cuestión que  debe tomarse muy cuenta: sobre ella se fundamenta lo esencial del proyecto político  pero con sus repercusiones que van mas allá de lo político. La redención del  papel sobre todo de la mujer  tiene que ver con la estructura de la sociedad en su conjunto. Independizar a la mujer de las tareas del hogar y del cuidado de los niños pequeños tiene una  gran importancia para permitirle a la mujer integrarse verdaderamente en una sociedad moderna. Y en última instancia, es igualmente importante implantar una solida relación con la naturaleza. Desde nuestra experiencia de vida en el trópico, conocemos muy bien la relativa facilidad con la cual puede convertirse a la vegetación tropical en factor bien importante y valioso como un agente de vida y de relación  con el mundo.
La presencia o la ausencia de estos elementos conceptuales en el diseño de la vivienda es lo que la define o no como un factor progresivo de calidad de vida urbana. Su ausencia es lo que la define simplemente como un número, porque se centra en la cantidad y no en la calidad. Resumiendo, multiplicidad de tipologías de las unidades residenciales, combinación de los usos y actividades, atención central a las necesidades de la mujer y el niño, participación de la naturaleza como gran factor ambiental. De manera contundente hay que afirmar que si no aparecen estos criterios en en el manejo de la vivienda, todos bajo un mismo techo, no se estará haciendo nada para crear ciudad y ciudadanos.
Todo ello puede y debe ser una guía para la acción política que desde el gobierno se vaya tomando y realizando.


Articulo tomado de:  https://juanpedroposani.wordpress.com/2018/12/14/la-vivienda-colectiva/
]]>